Carta al director del Circo Mundial
Sr. José María González:
Atentamente,
Dra. Leonora Esquivel Frías
Presidente AnimaNaturalis Internacional
Para ver la entrevista al director del Circo Mundial, pulsa aquí.
Sr. José María González:
Atentamente,
Dra. Leonora Esquivel Frías
Presidente AnimaNaturalis Internacional
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Cartas al director:
Para refrendar la amistad entre Nagoya, Japón y México, el alcalde de aquella ciudad regaló al zoológico de Chapultepec 5 pingüinos. Ya en 2002 para pactar la “amistad”, regalaron 10 pingüinos de los cuales murieron 4. Obviamente, el director del zoológico Javier Rojas y la Secretaria de Medio Ambiente, Marta Delgado, dijeron que murieron porque “ya tenían su edad”.
Sr. Dehesa:
Le escribo para comunicarle mi decepción al escuchar sus comentarios acerca de las corridas de toros expresados en su programa de radio en Monitor el día 5 de febrero.
Mientras un grupo de ciudadanos contrarios a la violencia y tortura ejercida hacia los toros en las plazas, se manifestaban de manera pacífica sobre un carril de Insurgentes, usted demeritaba esta acción con comentarios como: “quien quiera que vaya a los toros y quien no, que no vaya”, “hay deportes más rudos que los toros como el futbol americano”, “muchos de los defensores de los animales tratan muy mal a sus sirvientes”.
La asistencia a la tauromaquia no es una cuestión tan trivial como de “quien quiera que vaya quien no quiera, no”. Esta misma declaración de mediocridad podría aplicarse a una lapidación o a un linchamiento. No tenemos porque prohibirlos ¿verdad? mientras la gente no quiera ir, está bien que se siga torturando a un ser sensible hasta la muerte y que algunos tengan la opción de presenciarlos. Total, en gustos se rompen géneros.
En segundo lugar, señor Dehesa, la tauromaquia no es un deporte, pues la definición misma de deporte señala que es “recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico”, además de que en un deporte, como el futbol americano, los participantes son voluntarios. En el caso de las corridas de toros, la recreación, pasatiempo, placer y diversión, se suscita solamente entre los sádicos espectadores, que disfrutan con el sufrimiento de un ser vivo, y el ejercicio físico sin duda lo experimenta el toro, tratando de huir de su situación de dolor, no el torero quien no necesita grandes atributos ni físicos ni mentales para acabar con su debilitada víctima.
Su desatino final fue definir a los defensores de animales como maltratadotes de sirvientes, término por demás déspota. Me permito señalarle la que mayoría de los defensores de los animales no contamos con empleados domésticos, sino que nosotros realizamos todo tipo de labores, desde limpiar nuestra casa y preparar nuestra comida –vegetariana, está por demás decirlo- hasta estudiar, trabajar y participar en eventos como la marcha del 5 de febrero pasado, contra las corridas de toros. Quien trata bien a sus empleados tal vez no trate bien a sus familiares o amigos, o a los animales no humanos por ejemplo, así que ser “buen patrón” no es garantía de nada.
Es una lástima que un hombre tan culto como usted demerite sin buenos argumentos, las acciones de personas que simplemente tratan de sensibilizar a la sociedad sobre un problema grave como es la violencia ejercida hacia los que no pueden defenderse.
En nombre del Frente Antitaurino México y la comunidad internacional de defensores de los animales, le pido rectifique abiertamente lo que dijo en su programa, mostrando una actitud más crítica hacia la tauromaquia.
Espero su respuesta.
Estimada Alicia:
Gracias por considerar que los derechos de los animales no es una actividad anecdótica. De hecho, toca temas de justicia, compasión, solidaridad, violencia, crueldad, solidaridad.
Al decir que vivo sin necesidad de matar me refería a que no es necesario matar para vivir. Matamos insectos y microorganismos –y quizá pequeños mamíferos y otros animales- como consecuencia de algunas actividades inevitables: si no andamos en auto, lo hacemos en bici, y si no, a pie y en cualquiera de ellas, alguien saldrá perjudicado. De acuerdo.
Estar vivos nos hace convertirnos en destructores del ecosistema. Sin embargo, nuestro impacto en la tierra puede ser mayor o menor si somos consumidores responsables. Finalmente de eso se trata en parte la práctica de los derechos de los animales.
Hay muertes que son causadas intencionalmente: nadie que lleva un abrigo de piel hoy día ignora que están hechos de animales despellejados. Todo omnívoro sabe que devora cadáveres de animales que fueron privados de su libertad y desangrados hasta morir. El problema es que alguna gente lo sabe y no le importa.
Cuando somos más conscientes y tenemos más información, eso nos hace más responsables. Tal vez los humanos no seamos una máquina de matar, pero nuestras víctimas no humanas caen por millones. Tenemos que modificar esa maquinaria y emplearla para hacer el bien.
Muchas gracias
Sr. Joseph Miralles
Presidente Oxfam España
Siempre he considerado su labor como loable, pues ayudar a los necesitados debería ser tarea de todos. Sin embargo, su campaña “Algo más que un regalo”, presenta algunos inconvenientes, tales como la compra de gallinas y cabras para hacer un regalo.
Los animales, no son mercancía que podamos comprar, vender o regalar. Son seres con plena capacidad de sentir y con intereses tales como evitar el sufrimiento y procurarse estados de bienestar.
La cosificación de los animales que su campaña significa es una muestra de la actitud discriminatoria que la sociedad tiene con los animales no humanos, quienes por el hecho de ser de otra especie, son considerados objetos para satisfacer nuestras necesidades.
¿Quiénes somos nosotros para determinar que las vidas de 8 gallinas valen 16 euros? ¿o la de una cabra, 21 euros?
Si su afán es ayudar a gente necesitada, adelante, regalemos un pozo, el sueldo de un profesor, 500 g de cereales, pero por favor, no regalemos animales como comida, que además de lo cuestionable éticamente que es esto, no es tampoco una manera sana de alimentar. El huevo es un alimento rico en grasas saturadas y en colesterol, la leche está directamente vinculada a enfermedades como la diabetes y padecimientos del colon.
Es posible, y de hecho debería hacerse, alimentar a quienes padecen hambre de una manera sustentable y sin matar animales.
En estas páginas encontrará información de organizaciones que llevan tiempo dedicándose a este tema www.ffl.org y www.Veganvillage.co.uk/vegfam. Le invito a seguir su ejemplo. Hay otras maneras de reactivar economías que no están basadas en la explotación de los más desprotegidos.
Ayudar a unos perjudicando a otros, aunque sean miembros de otra especie, no debería ser nunca una opción para una organización sin fines de lucro.
Le invito a reflexionar sobre esto y a quitar la opción de “regalar” animales para ayudar a nuestros congéneres.
Para cualquier comentario estoy a sus órdenes.
Esta es la carta que dirigió un asistente al campamento tortuguero a los organizadores. Por primera vez no es un vegetariano el que se da cuenta de las incoherencias…
“Quería agradecerles por la presente la buena onda que pusieron en el viaje. Realmente es muy interesante poder vivir este tipo de experiencias, que a uno lo hacen crecer como persona y recapacitar sobre el cuidado que le debemos dar a nuestra naturaleza. Obviamente es difícil establecer el límite entre lo más conveniente para las tortugas y lo que es más agradable para la satisfacción de los turistas, pero se nota que todos ustedes tienen buena onda, y eso es lo más importante.
Lo único que no me pareció muy coherente, y eso lo digo a pesar de ser carnívoro como buen argentino, es que hayan servido pollo en la comida por ejemplo. Creo que en este tipo de viajes, y como para ser consistente con el mensaje que se intenta trasmitir, el menú debió haber sido vegetariano. De hecho yo sobrentendía que el menú iba a ser sin carne como un mensaje de protección a los animales en general. Conceptualmente no suena razonable caminar toda la noche para proteger los huevos de una tortuga, y después comer huevos de una gallina a pocas horas en el desayuno.”
Atentamente,
Marcelo Krebs
Señor Portabella:
Con tristeza leí que los dos delfines nacidos en cautiverio en el zoo de Barcelona ya tienen nombre. Y no sólo me de tristeza que se incite a la población a escoger como designar a un animal sin libertad, sino que me decepciona que usted permita que la población de delfines cautivos crezca.
¿No le parece suficiente “atracción” tener nueve individuos? Y no me diga por favor que los delfines en el zoo de Barcelona no son considerados atracción, pues si de lo que se tratara fuera reinsertarlos en su habitat no se permitiría su reproducción, sino que se pondría más ahínco en su liberación.
Si Nika y Nereida han vivido 42 y 26 años respectivamente, ¿hemos de alegrarnos porque Glac y Kuni pasen esos o más años en prisión?
Siempre lo he considerado una persona sensible al maltrato animal. Sin embargo, desde aquel debate que tuvimos en el programa “Els matins de TV3”, no me ha quedado claro cómo puede pensar que en el cautiverio, la privación de libertad de un animal, no hay maltrato, ni sufrimiento involucrado.
Espero sinceramente que si la intención del zoo de Barcelona es la recuperación de especies, podamos oir muy pronto que Glac y Kuni nadan libremente y no limitados por paredes de concreto.
Sr. Piqueras:
En nombre de Personas por la Ética en el Trato hacia los Animales, antes que nada agradezco su tiempo en responder los correos de algunos defensores de los animales. En segundo lugar, me gustaría invitarlo al Encierro Humano de Pamplona, acto que realizaremos junto con organizaciones españolas el 5 de julio contra encierros y corridas de toros. Ahí usted podrá contactar con miembros de nuestra organización y exponer sus dudas respecto a las condiciones en que son enviados los toros a las plazas.
Siendo bien conocida su afición a la tauromaquia me parece que debería estar más informado sobre sus gustos y no desacreditar tan a la ligera lo que es bien sabido tanto en el mundo taurino como en el antitaurino.
Los toros, antes de ser lanzados a correr por las calles de Pamplona, o a la plaza donde se les torturará y matará, han sido previamente debilitados mediante privación de comida y agua, se les propinan golpes en los riñones y se les da sulfato de sosa como laxante. También se usa la etorphina como droga paralizadora.
Veterinarios conocidos han reportado que más del 90 por ciento de los toros tienen los cuernos “rasurados” antes de salir a la plaza. Al limar varias pulgadas de los cuernos se les causa dolor, pues éstos tienen terminaciones nerviosas y se hace con el fin de que los toros embistan con un ángulo alterado.
Si usted desea divulgar imágenes de estos hechos, con gusto se las haremos llegar.
El afán de hacer actos y protestas contra la tauromaquia en todo el mundo es precisamente cambiar mentalidades como la suya de que “mientras haya afición y toreros esto seguirá adelante”, y demostrar que afortunadamente cada vez hay menos gente que disfruta con el sufrimiento de otro ser capaz de padecerlo. Porque creo, señor Piqueras que usted está lo suficientemente informado como para reconocer que los animales no humanos tienen capacidad de sentir placer y dolor.
Espero que su equipo de televisión sea un poco más objetivo al hablar de temas como este, y que el mismo tiempo que se dedica a mencionar o exhibir la tortura y muerte de un animal, se dedique también a hablar en su defensa.
Sr. Director:
Mucho se habla de los destrozos materiales que causan quienes “festejan” los triunfos del Barça en las Ramblas, pero nadie se acuerda de los animales enjaulados en las paraditas.
Esos animales, que no tendrían que estar ahí, soportan el ruido y los gritos de los aficionados, quienes incluso aporrean las paraditas hasta cansarse.
Si el gobierno está tan preocupado por el tema del civismo, debería primero, impedir la venta de animales, pues ellos no son mercancías, y después, sancionar a quienes hacen su cautiverio aún más insoportable.
A quien corresponda:
Barcelona es la ciudad europea que más palomas tiene, 180 mil según el censo. La razón por la que esta especie ha proliferado, es por que le es sencillo encontrar comida por el exceso de basura que generamos.
El Ayuntamiento está pensando cómo “controlar” a las aves, y esperemos que tome la opción menos cruel. Se contempla la esterilización con piensos, la captura, que sirvan de alimento a rapaces, y que se multe a quienes las alimentan.
Creo que la manera más eficiente de regular una población es a través de la esterilización, nunca de la caza. Multar a quien da de comer a las palomas me parecería un error, pues es castigar algo que en el fondo no es ningún delito. Si las palomas se han multiplicado sin control, es porque nosotros ensuciamos desmesuradamente. Con menos basura, habría menos comida para ellas y su población descendería.
¿Por qué siempre que hablamos de sobrepoblación de animales se plantea el exterminio como solución? Nunca se nos ocurriría algo semejante para regular nuestra especie, que además de sobrepoblada, daña algo más que solo monumentos.