Matemos pumas para continuar matando ovejas

Agosto19

Las otras especies pagan por nuestros caprichos culinarios. Ya no sólo es que criemos y matemos animales que hemos llamado “de consumo humano”, sino que ahora también los denominados “animales salvajes”, tendrán que morir para no comerse nuestra comida.

El Ministerio de Producción de Río Negro en Argentina prometió pagar 500 pesos argentinos (127 dólares) por cada ejemplar de puma muerto en la provincia, ya que el felino provoca daños a la ganadería ovina y vacuna.

El director general de Ganadería, Martín Oscos, anunció: “La suma que se paga oficialmente se aumenta, por otra parte, con un plus por cuenta de los propios ganaderos, que son los primeros interesados en terminar con esta plaga”, agregó el funcionario.

La proliferación del felino se explica en el despoblamiento de algunos campos por efecto de la sequía que afectó a la región hasta el pasado otoño austral, dado que es un animal que tiende a alejarse si ve movimiento de personas, según expertos.

El director de Ganadería de Río Negro explicó que hay dos formas de cazarlos en esa provincia: con la colocación de trampas metálicas, provistas por el Ministerio de Producción o bien siguiendo el rastro con perros, hasta hallar al puma y matarlo con un rifle.

El ministro de Producción de Río Negro, Juan Accatino, justificó la caza obligatoria de pumas en la provincia. Detalló que “En Río Negro, los animales que están establecidos como plagas son el puma, el zorro y el jabalí, que están incluidos en el decreto reglamentario de la ley”.

El director nacional de Fauna Silvestre de la Secretaría de Ambiente de la Nación, Daniel Ramadori, señaló “no nos simpatiza en absoluto la medida: viene haciéndose desde hace muchos años y no soluciona el problema de la predación de ovejas. El problema es que no se hace un manejo adecuado del ganado. Son campos muy grandes y con poco cuidado del ganado, ya que lo juntan cada tanto. Así no se puede pretender que no coman ovejas”.

El director de AnimaNaturalis en Argentina, Eduardo Lopez, señaló: “Los intereses económicos de algunos no pueden nunca estar por sobre el derecho a la vida de una especie. El hombre invade el territorio del puma debido a la deforestación producida por la misma ganadería y la sequía, resultado de la falta de infraestructuras y los gases de efecto invernadero producidos por la industria ganadera”.

Daniela Romero, especialista de AnimaNaturalis Internacional en desarrollo local manifestó: “Se debe tener un plan de desarrollo del territorio, porque a ese ritmo de expansión ganadera ya no existirán ‘medidas’ que les sean satisfactorias”.

La definición de plaga nos señala una situación en la cual un animal produce daños económicos,  físicos, a intereses de las personas (salud, plantas cultivadas, animales domésticos). La pregunta obligada es entonces, ¿quién es la plaga más grande del planeta? ¿qué animal causa todos estos - y más- estragos?

Lo único que hacen los pumas es sobrevivir, bajar a comer lo que encuentran porque su habitat ha quedado reducido por la ganadería industrial. Sin embargo, se les da caza y se paga una dinero por sus cueros como se hacía con los indios americanos en el viejo oeste.

La ganadería industrial es un problema complejo que lleva aparejados muchos otros, como la pérdida de especies y destrucción de espacios naturales. Cuando comemos carne, no sólo causamos daño directo al animal que privaron de la vida, sino que también apuntamos a un puma y jalamos el gatillo. Todos los consumidores de carne debieran ir a cobrar su recompensa.

puma

posted under Activismo | No Comments »

Fin de corridas de toros en Cataluña: crónica de una muerte anunciada

Julio28

Hoy es un día feliz para los defensores de los derechos de los animales. En la sesión parlamentaria más polémica de este año legislativo, el Parlamento de Cataluña aprobó con 68 votos a favor, 55 en contra y 9 abstenciones el proyecto de ley que modifica el artículo 6 de la Ley de Protección Animal (decreto 2/2008 del 15 de abril), agregando una letra (f) al apartado 1 del artículo 6, que incluiría bajo su protección a los toros, bajo este texto:

“Las corridas de toros y los espectáculos con toros que incluyan la muerte del animal y la aplicación de las “suertes” de la pica, las banderillas y el estoque, así como los espectáculos taurinos de cualquier modalidad que se celebren en las plazas de toros o fuera de ellas, a excepción de las fiestas con toros a que se refiere la letra b) del segundo apartado del artículo 6″.

El inciso deja fuera a los correbous, fiestas populares catalanas donde se utilizan toros en modalidades como “toros de fuego”, “toros ensogados”, etc. Y que también representan sufrimiento para los animales. Sin embargo, esta noticia es un avance significativo en pro de la abolición de la tauromaquia en el resto de regiones y países donde se practica.

Es impresionante ver en las redes sociales la reacción que ha causado esta noticia: gente de todas las edades lo comenta, los activistas hemos derramado lágrimas de emoción, políticos celebran la decisión de sus homólogos, el ambiente es de esperanza y satisfacción.

Recuerdo cuando llegué a estudiar a Barcelona hace ya diez años. Había grupos locales que llevaban mucho luchando contra las corridas de toros, sabíamos que Cataluña sería pionera en este tema y trabajamos fuerte para que así fuera. Primero se declaró Barcelona ciudad antitaurina, pero se siguieron llevando a cabo las corridas. Ningún grupo dejó de luchar, al contrario, estrechamos filas y diseñamos estrategias para ser más eficientes. Viví seis años en esa bella ciudad y siempre supe que tarde o temprano vería el final de la tauromaquia, al menos ahí.

Hoy, cuando ya no vivo en Cataluña, y me llegan las noticias por los medios, a través de mis compañeros activistas, no puedo más que sentir un profundo agradecimiento por todas y cada una de las personas que han hecho posible este triunfo. Profesores, quienes desde sus aulas abrieron espacios para discutir este tema, comunicadores, celebridades, políticos, ciudadanos de a pie, extranjeros, nacionales, internacionales, pero sobre todo, mi más cálido homenaje a quienes nunca perdieron la esperanza y dedicaron horas, días, meses, años, para ver algo así hecho realidad.

Este es un logro para los animales, porque aunque sea un paso pequeño, se sientan las bases para reconocerles los derechos que por nuestra mano les fueron arrebatados sin buenas razones morales.

Pero también y más fundamentalmente, es un triunfo de la razón y la sensibilidad, porque en los tiempos que vivimos resulta arcaico y obsoleto divertirse a costa del sufrimiento ajeno, y ese es el mensaje que debemos compartir no sólo con aquellos quienes trabajamos por la defensa de los animales, sino con cualquiera que crea en la construcción de un mundo con menos crueldad, con menos injusticias, más compasivo y respetuoso, donde la especie a que se pertenezca, sea lo de menos.

Dedico este texto a todos los activistas pro derechos de los animales, por su perseverancia, profesionalismo y entrega.

posted under Activismo | No Comments »

Testimonio de un niño vegetariano

Julio20

Alexis tiene 9 años y es vegetariano de nacimiento. Su madre lo es también desde sus 17 años.

La madre de Alexis dejó de comer carne cuando pudo independizarse. Lo que la impulsó a tomar esta decisión fue que desde chica acompañaba a su madre a comprar carne al rastro y le parecía un lugar espantoso: “El suelo era resbaloso por la sangre, las babas  y la grasa. Había restos animales por todos lados, pero íbamos ahí por ser más barato. Mi madre no entendía por qué no me gustaba ir a ese lugar”.

Tal vez para muchos no tiene nada de especial un niño vegetariano. Sin embargo, es común que quienes aceptan que un adulto adopte una alimentación diferente, sean reacios a hacer lo mismo respecto a un niño.

Muchas veces hemos escuchado el comentario de “tú ya sabes lo que haces, pero no puedes decidir por él”. Yo me pregunto: ¿no decidieron también nuestros padres por nosotros al criarnos omnívoros? Finalmente el gusto es un asunto de educación y hábito.

Sería muy extraño que el hijo de una vegetariana no lo fuera, al menos de niño, una vez que pueda decidir qué estilo de vida llevar podría comer lo que quiera. Lo curioso es que casi ningún hijo de vegetarianos se vuelve omnívoro, al contrario, les resulta mucho más natural mantenerse así.

Alexis cuenta que sus tíos, primos y abuelas son solidarios con él y no lo obligan a comer, pero a su madre si la cuestionan y a pesar de tantos años de vegetariana, le siguen diciendo que “no saben qué prepararle”.

A Alexis no se le prohíbe comer carne. Un par de ocasiones lo ha hecho “para ver a qué sabe” pero no le gustó pues dice que “siente que se come a un animal vivo, que se come su tristeza”.

En una ocasión, un amigo de la escuela le convidó algo de comer y él no sabía que tenía carne. Cuando lo masticó se dio cuenta que era una consistencia diferente a lo que estaba acostumbrado a comer y al verificar con su amigo que era algo de animal, lo escupió. “No es que supiera mal, pero tan sólo de pensar que era un animal, no lo quise en mi cuerpo”.

Alexis es un niño muy inteligente y maduro para su edad. Una anécdota curiosa es que a los tres años le dijo a su mamá que él la había elegido como madre porque de grande también quería ser vegetariano.

Una navidad, en casa de la familia materna le ofrecieron pavo y él aceptó sin saber bien a bien lo que era. Cuando llegó su plato, vio que el alimento tenía forma extraña y Alexis preguntó a la abuela “¿qué es esto?”. “Pavo”, le respondió señalando el enorme pavo sobre la mesa. “Ahhh, pavo es un animal muerto. Entonces no lo quiero”, dijo él y cenó otra cosa.

Para él es normal ser así y comer diferente al resto, incluso le cuesta un poco entender por qué la gente come animales. Sus padres le han transmitido desde temprana edad el respeto por los otros seres sintientes y por ello para él no son comida, sino “compañeros en el mundo”.

A Alexis le gusta la repostería y tiene muy buena sazón cuando cocina.

Cuando le pedí que le diera un consejo a los chicos de su edad, dijo: “Comer sano. Vegetarianismo es paz”.

Al final de la entrevista me comentó sonriendo: “¡Qué bueno que cada vez haya más vegetarianos!” y yo sonreí también y le dije “Sí, y que bueno que haya también más niños criados en el respeto y la compasión hacia los otros animales”.

posted under Activismo | No Comments »

La pequeña diferencia entre la vida y la muerte

Julio8

Cuando dices que eres activista por los derechos de los animales, la gente piensa que es una tarea titánica: que hay que desnudarse en pleno invierno, que debes pasar hambre, incomodidad metido en una jaula, que tu vida social se ve mermada, que pasar horas frente a un computador. Puede ser, para quienes lo hacemos de tiempo completo el compromiso es total, pero cada uno de nosotros puede ser un activista a “pequeña escala”.

En la causa animalista, casi todo suma y mientras más acciones se lleven a cabo, mejor.

Es sorprendente cómo un animal en situación de peligro pasa desapercibido por la mayoría de los ciudadanos, hasta que alguien lo hace notar.

En una estación de metro de la Ciudad de México descubrí por casualidad a un gato inmóvil. Parecía dormido y cuando me acerqué más bien creí que estaba atorado. Maulló lastimosamente.

Llamé a una activista que vive cerca de esa estación y le pedí apoyo con una caja y unos trapos. Mientras la esperaba, una pareja joven se acercó y me preguntó si era mío. ¡Vaya pregunta!, como si uno sacara a pasear a su gato a una estación de metro… Sin embargo, aprecié su interés por el animal, queriendo saber si estaba bien o qué sucedía.
Más tarde llegó un señor que dijo : “¡Es de verdad! Pensé que era de esos gatos de peluche que venden”.

Una pareja de chicas dedicadas al comercio ambulante se iba a colocar justo al lado del gato y les pedí que esperaran a que lo rescatáramos para no asustarlo. Accedieron de buena gana y parecían tristes de ver al animal en esas condiciones.

Lo que más me llama la atención es cómo en un mismo escenario pueden convivir tipos de personas tan distintos: los que desde su ignorancia dedican un instante a la mirada del otro, y los que a pesar de ésta se niegan a ver la realidad.
Cuando mi amiga pidió permiso al vigilante para pasar a rescatar al gato sin pagar boleto, él le dijo que no, que en la estación no había gatos porque no estaba permitida su entrada y que no podía pasar sin pagar.

Ella realizó la captura del gato y salimos de la estación. Las chicas nos desearon suerte. El vigilante nos llamó ociosas. Al decirle que sí había un gato y que ya lo teníamos, simplemente dijo “pónganse a trabajar”, a lo que la otra activista respondió: “Este es nuestro trabajo”. ¿Acaso la gente cree que uno rescata animales por placer?, ¿que nos ponemos de acuerdo para salir a buscar animales en aprietos para pasar la tarde?

El gato se está recuperando, esperemos que sobreviva al trauma del abandono. Es un gato doméstico y dócil que creemos fue lanzado al metro como quien tira una basura en un cesto. Ahora habrá que encontrarle un hogar. Eso es más difícil aún que rescatarlo.

Al regresar a la estación para tomar el transporte público, el vigilante me miró con sorna, y en el andén, las vendedoras ambulantes me preguntaron por el gato.
“Ahora está en observación”, les dije, “Luego habrá que encontrarle un hogar”.
A lo que una de ellas respondió: “¡Qué mala es la gente! Cómo pueden tirar a un animal. ¿No se dan cuenta que también sienten?”

Y esa fue la otra recompensa del día. Haber logrado atrapar al gato es una pequeña acción que salva al menos esa vida, pero la conciencia compartida de que los animales sienten es un avance social, emocional y cultural que salva muchas más vidas.

El no ser indiferente, el mirar y ayudar a un prójimo en apuros hace una enorme diferencia no sólo para ese individuo, sino para quienes presencian la acción. Porque el mensaje es que los animales importan, y si dos personas pudieron hacer algo, ¿por qué no también yo, lector, soy capaz de hacer la diferencia entre la vida y la muerte?

gato1

posted under Activismo | 1 Comment »

El torero que no mató al toro

Junio18

El domingo 13 de junio durante la segunda novillada de la temporada en la Plaza México, el novillero Christian Hernández se negó a matar al segundo novillo que le correspondía, además de cortarse la coleta anunciando así su retiro.

Para la mayoría de los medios de comunicación y aficionados taurinos, lo suyo fue un acto de cobardía, tachándolo de ensuciar la reputación de los toreros como hombres valientes. Es lamentable ver la  actitud de los espectadores de la Plaza quienes lo abuchearon, decepcionados por no ver satisfecha su sed de sangre  y muerte.

El queretano confesó que “no tuvo huevos”, que el toreo “no es lo suyo” y será multado por el juez de la Plaza por “haber incumplido el compromiso para el que se le había contratado”.
¡Vaya que si vivimos en el mundo del revés: al que deja vivir a un animal se le multa y al que lo tortura hasta matarlo se le paga un sueldo! El asesino es el héroe y el que concede vivir es un cobarde.

Por si fuera poco, los adjetivos que se usan para describir a Hernández son homofóbicos y prejuiciosos: “maricón”, “joto”, “puto”. Seguimos siendo tan primitivos y contradictorios como para calificar de viril el hecho de salir a torturar y matar a un animal, con un -puesto en los mismos términos- por demás afeminado traje de luces.

Quisiera decirle a Hernández que para muchas personas, más de las que se imagina, su acto, independientemente de sus móviles, fue de valentía. La sensación que tenemos quienes no gustamos de la tauromaquia por considerarla cruel, fue de que hizo lo correcto. Sentir miedo es humano y mucho más humano es dejar vivir cuando se tiene el poder de matar.

Dicen que todo depende de la óptica con que se mire, la escena donde se niega a matar al toro puede ser para los taurinos una decepción, pero para los defensores de los derechos de los animales, es una esperanza. Las personas cambian, pueden recapacitar y dejar de hacer algo que durante años consideraron  “normal”. Cuando Hernández se lleva las manos a la cabeza y se corta la coleta, yo pude leer un atisbo de raciocionio frente a un conflicto interno: matar no está bien, pero me entrené para esto, me pagan para hacerlo. Ese momento de duda, de desesperación para él de no saber qué hacer, puede ser la semilla de la compasión que está en todos nosotros esperando germinar.

Veo todo este suceso como una metáfora, como la transición entre hacer algo incorrecto y dejar de hacerlo. Cambiar nunca es fácil, pero es valiente.

Hernández puede escribir una página nueva en el mundo del toreo, sin importar si sus móviles fueron de compasión o de temor. Simplemente no mato a ese animal y se lo agradezco y quiero pensar que por un momento se dio cuenta de que no es fácil matar, que se necesita algo más que técnica. Cuando matamos algo de nosotros muere también y por eso no creo que la tauromaquia enaltezca al humano, sino al contrario.

Agradezco su negativa de matar al novillo, dando así el ejemplo de que nunca es tarde para recapacitar, y de que más allá de toda la presión que la afición, juez y compañeros puedan ejercer, está el respeto a la vida de un ser inocente que nunca pidió estar allí, en el ruedo.

Me alegra que Christian Hernández haya renunciado a dedicarse a matar.

torero_1-300x169

posted under Activismo | No Comments »

Otro día de perros

Junio10

Quiero compartir con ustedes una historia del rescate de una perra. La vi en la central de camiones de Guanajuato cuando venía de dar una conferencia. Frente al lugar estaba el circo con sus jaulas y 10 tigres enloquecidos de aburrimiento y calor. Junto al autobus vi a un perro en muy mal estado y llamé a la protectora que había asistido a mi conferencia. Confié en que harían algo…. el autobus se fue conmigo.
Semanas después alguien escribe a la página de AnimaNaturalis buscándome para contarme esta historia:

“Hola Leonora, que bueno que me contestaste, muchas gracias. Pues te cuento la historia de Rita, así le pusimos.
Una amiga y yo la descubrimos de casualidad en la central camionera un viernes por la tarde,un señor le había dado agua y ella tomo pero tiró algo, mi amiga se acerco y le dio un poco mas, la perrita se acerco para tomar otra vez, el señor que le habia dado anteriormente el agua, nos decìa algo desde lejos,pero no entendiamos que era lo que nos decía, cuando por fin se acerco nos dijo “se esta degollando” fue en ese momento que nos dimos cuenta, porque a pesar de estar junto a ella no habíamos visto su cuello porque estaba agachada, nos sorprendimos tanto de ver ese pobre animal en ese estado, que nos quedamos como en shock y a partir de ese momento comenzó nuestra odisea para atraparla y ayudarla.

Ese día no lo conseguimos a pesar de todos los esfuerzos, pues por estar tan lastimada no permitía que la tocaran,creo que pensaba que la lastimaríamos más. Unas personas ya la habían visto desde días antes y una señora ya le tenía croquetas ahí, pero eso no era suficiente, se necesitaba actuar.

Al día siguiente fuimos en la mañana junto con el veterinario Felipe a buscarla y no la encontramos, preguntábamos por ella y todos decían no haberla visto. Regresamos desanimados por el resultado de nuestra búsqueda.
El domingo la volvimos a buscar y nada. El lunes muy temprano llame a control animal y di todos los datos posibles, me dijeron que pasarían para ver eso. A mi me parecía muy poco el horario de búsqueda, pues era de 9 a 3 o 4 de lunes a viernes, sábados y domingos no.

Un día de esa semana mi amiga, que diario va a la central,la vio y bajo del camión para ir a buscarla, se le perdió pero unas personas le dijeron donde se escondía, fue y la busco y estaba en una alcantarilla que daba a la central, ahi mismo estaba con ella un perrito french lastimado de una patita,lo habían atropellado y ya eran amigos. Mi amiga me llamo y me dijo que llamara a control animal, así lo hice les di todos los datos y me dijeron que irían. Por la tarde llame y me dijeron que no la habían encontrado, sólo al perrito french.

Pasaban los días y mi amiga y yo íbamos casi a diario a buscarla y nada. El sábado (ya habían pasado 9 días desde que la vimos por primera vez)fui a dejar a esta amiga a la central y en eso… la vimos,llamamos a el veterinario,pero estaba en cirugías y no podía ir en ese momento,nos dijo que por la tarde no haría ningún compromiso para poder ir con nosotras.

Mi amiga y yo llegamos como a las 6:20 y comenzó nuestra búsqueda otra vez,caminamos y caminamos,íbamos por donde nos decían que la habían visto y nada… cuando ya habíamos decidido desistir (por ese día) nuestra búsqueda,un perro que mi amiga había visto que andaba detrás de la perrita porque ya andaba en celo llego anduvo por ahí y decidimos seguirlo, y efectivamente el nos llevo a donde estaba la perrita.

Fui por el veterinario mientras mi amiga la entretenía,cuando llegamos, el veterinario logro ponerle un poco de tranquilizante,pues no podíamos acercarnos tanto a ella. Con eso se fue corriendo y nosotras detrás de ella,dijimos que ese día la llevaríamos con nosotros. Se metió a las instalaciones del circo,anduvo corriendo por ahí donde tienen los trailers, un señor de los del circo nos ayudo a atraparla, la detuvo mientras llegaba el veterinario, el estaba por fuera del circo, le puso mas tranquilizante y en cuanto le hizo efecto, le corto la agujeta que traía puesta y le puso un desinfectante.

Nos dijo que la lleváramos a su consultorio para esterilizarla, nos fuimos y el la esterilizó y le arregló su cuello, ese día terminamos cerca de las 12 de la noche, pero valió la pena.
Ahora esta ahí en casa del veterinario,cada día recuperándose mas y mas y teniendo mas confianza en los humanos. El doctor nos hizo favor de dejarla ahí en lo que encontramos un hogar para ella, lamentablemente no lo hemos conseguido,pero seguimos insistiendo, el doctor nos dio unos días mas,el tampoco puede tenerla ahí, de no encontrar un hogar para ella la tendremos que llevar a la central otra vez. Estamos desesperados por esta situación, pues no nos gustaría llevarla otra vez al mismo lugar.

Te mando las fotos de antes y después. Cuídate mucho Leonora y si sabes de alguien que quiera adoptar a esta hermosa perrita avísanos por favor, te lo agradeceríamos enormemente.”

Este es un ejemplo de cómo el  corazón y la perseverancia pueden guiarnos para hacer lo correcto y salvar vidas. Una llamada, un gesto, una acción son la diferencia entre la vida y la muerte. Gracias a las protectoras esta historia está a punto de tener un final feliz, sólo falta un hogar para Rita, y un mejor mundo para todos los animales… pero esa es otra historia.

Rita durante su esterilización con la agujeta en el cuello

Rita después del rescate esperando un hogar

posted under Activismo | No Comments »

“Nunca someterán mi espíritu”

Junio2

Millones de animales permanecen toda su vida o la mayor parte de ella en jaulas; algunos nacen en cautiverio y ni siquiera han tenido la experiencia de la libertad. Cuando miro videos de rescates de animales y su posterior colocación en santuarios donde podrán vivir en condiciones de semi libertad, me invade una profunda emoción.

He visto como gallinas con las alas rotas por haber vivido años en diminutas jaulas donde ni siquiera podían extenderlas, con los picos amputados con navajas ardientes, con las patas heridas por los alambres, en lo que es probablemente su primer contacto con el suelo comienzan a realizar sus comportamientos naturales.

Felinos, que vivieron en jaulas donde lo único que podían hacer era darse la vuelta, comenzan a conocer un mundo que  les habíamos negado.

Conejos y ratones de laboratorios, que son sacados de las bandejas experimentales y que después retozan instintivamene con otros de su especie.

Al ver ese momento, en donde se abre la jaula, donde la prisión termina y comienza una segunda oportunidad, no puedo más que sentir que hacemos algo muy grave al intentar someter a los animales, porque ellos siempre han sido libres en espíritu, mucho más que nosotros.

Ese gesto, donde una pata animal toca por primera vez la hierba, donde por primera vez puede moverse más allá de su universo conocido, me estremece, porque su instinto indómito es más poderoso.

Qué fácil es abrir una jaula, que fácil es darle a otro ser lo que se merece. Lo anómalo, lo irracional es creer que podemos poseer, aprisionar, domesticar, una esencia.

Ellos están ahí, mirando a través de sus prisiones y tal vez se pregunten por qué, pero yo más bien les pregunto a ellos, cómo pueden mantenerse intactos a pesar de nuestra crueldad, que no daña su espíritu pero sí el nuestro, profunda e irreversiblemente.

Porque los animales son espíritus inquebrantables, de esos que rara vez encontramos en los humanos. Para ellos nuestras absurdas barreras físicas son una muestra de lo limitado de nuestra especie, que se cree poderosa, omniabarcante.

Cuando esos animales conocen la libertad física, me hacen sentir que su espíritu siempre lo fue, que la lección es nuevamente para nosotros, para que aprendamos que la fuerza interna no se pierde jamás, que las almas verdaderamente grandes son libres más allá de cualquier prisión.

http://www.youtube.com/watch?v=AQrwiX78oD4

posted under Activismo | No Comments »

Cuando hablamos por los animales

Mayo23

Los activistas somos una especie de megáfono que amplía el mensaje de un movimiento internacional. Es conveniente distinguir cuándo hablamos a título personal y cuándo representamos nuestra causa.

En ocasiones creemos que decir lo que realmente pensamos o sentimos beneficia a los animales, y no siempre es así. El caso típico de esto es expresar cierto gusto cuando un torero es cornado por el toro. Los taurinos siempre nos critican el alegrarnos de este tipo de “accidentes” -¡cómo si ellos no se alegraran y aplaudieran cuando la espada atraviesa al toro!- y creo que es importante que hagamos una diferencia entre lo que a nosotros nos provoca, y el mensaje que expresamos en público.

Casos como este hay muchos y me pareció útil mencionarlo porque somos responsables de utilizar nuestras palabras para ayudar a los animales, y no para empeorar su situación.

Compartimos la rabia que da la crueldad, la tristeza que causa la indiferencia, la impotencia que genera la injusticia, pero cuando hablamos en nombre de los animales representamos un movimiento internacional, somos un canal,  una vía para intentar impulsar un cambio de conciencia en la sociedad.

Es un enorme privilegio ser un activista, poder dedicar tiempo, corazón y esfuerzo a esta causa, pero es también un trabajo de formación profesional, capacitación y manejo de información. No basta abrir la boca y creer que estamos ayudando, hay que ser eficaces.

Conocer acerca de todos los temas relacionados con los derechos de los animales, ver videos, estar en contacto con otras organizaciones, conocer el panorama internacional, la literatura al respecto, las noticias de actualidad, son parte fundamental de nuestro desarrollo como activistas.

Estar nerviosos o enojados a la hora de un programa o una conferencia puede ser perjudicial. No tener un dominio del tema, también. En entrevistas o debates nos enfrentamos a personas que pueden atacarnos o buscar nuestras debilidades para hacernos jugar un mal papel. Debemos entrenarnos, educarnos.

Ser un activista no es un suceso espontáneo, es producto de una gestación larga, que involucra concienciación y preparación.

Todos alguna vez hemos cometido errores y nos hemos dado cuenta cuando ya es tarde, pero siempre hay otra oportunidad, siempre hay ocasiones para hablar por los animales y para mejorar nuestras técnicas y estrategias.
Recordemos que nuestra voz habla por millones de seres que dependen por completo de lo que nosotros digamos y hagamos. Seamos prudentes, cuidadosos, claros, certeros, cálidos y contundentes. Nuestro discurso no acepta medias tintas, pero ha de ser expresado de manera que penetre, que siembre una semilla.

Todo lo que se hace con amor, no puede generar más que amor. Nuestra causa es amorosa porque los activistas por los derechos de los animales no esperamos nada a cambio de nuestros defendidos, pero sí tenemos la obligación de darles todo lo que esté en nuestras manos, y de la mejor manera posible.

posted under Activismo | No Comments »

Tocados por la fortuna

Mayo5

Cuando uno tiene la sensibilidad medianamente desarrollada, le es más fácil toparse continuamente con  casos “desagradables”. Cuántas veces no nos ha pasado que el día que salimos de la ciudad, pareciera que todos los perros atropellados yacen a la orilla del camino, o que justo cuando damos la vuelta, vemos un camión transportando animales al matadero. Y si queremos ver el cielo, nuestra mirada se desvía a un balcón vecino y descubrimos una jaula llena de pájaros.

O pareciera que somos los únicos que escuchamos aullar al perro encerrado en la azotea, o los que al querer distraernos mirando televisión vemos una escena de caza o la transmisión de las corridas de toros.
A veces nos preguntamos “¿por qué me pasa esto a mí? Yo ya no tengo que ver esto una y otra vez”. Eventos de este tipo - o peores- suceden todo el tiempo, y no sólo relacionados con los animales no humanos, sino con miembros de nuestra propia especie.

Quienes hemos decidido ver el sufrimiento ajeno no hacemos distinciones entre especies. No es, como suelen decirnos, que nos preocupe más el dolor animal, sino que hemos decidido ocuparnos de ese dolor en particular porque no es posible paliarlos todos. Finalmente, cada quien decide dónde puede ser más efectivo. Un anciano pidiendo limosna a altas horas de la noche, puede ser tan conmovedor como un oso en una jaula, o un horfanato puede resultarnos tan dramático como una perrera. A quienes no les conmueve el dolor de los animales estos paralelismos les resultan ofensivos, para mí es más ofensivo que quienes critican no puedan ver las coincidencias.

El que veamos una y otra vez cosas relacionadas con los animales es simplemente por que es ahí donde tenemos puesta nuestra atención y por eso resaltan. Quienes van por la vida indiferentes al sufrimiento ajeno, no ven ni las jaulas, ni los limosneros, ni nada.

Pero tampoco ven lo bello, porque la sensibilidad es una capacidad en ambos sentidos, no sólo se inclina hacia lo doloroso, sino que también nos permite gozar de la armonía con mayor profundidad. Quizá esas imágenes con las que nos topamos una y otra vez sean un recordatorio de que debemos continuar con nuestro trabajo, pero también son la oportunidad de sentirnos agradecidos por poder contactar profundamente con aquello que nos rodea. En vez de pensar que es un destino aciago, debemos sentirnos tocados por la fortuna. Y los dones conllevan una gran responsabilidad.

Como activistas por los derechos de los animales tenemos una doble labor: poner nuestra mirada ahí donde otros no quieren -o no pueden- y no olvidar que si decidimos mirar el dolor, es porque sabemos apreciar la belleza, la justicia, la libertad, y queremos que otros sean capaces de reconocerla, más allá de los límites de la especie.

posted under Activismo | 1 Comment »

De niños y animales

Abril20

Tuve la oportunidad de asistir como voluntaria a un evento del Día del Niño para instituciones de asistencia privada. Los beneficiarios serían niños desde 3 hasta 18 años, algunos con severo retraso mental y abandono, otros con hogares problemáticos y una mayoría de ellos sin familiares.

Más allá de que este sea un espacio donde hablo de animales, en esta ocasión quisiera hacer un símil, -que a muchos resulta ofensivo y aún no entiendo porqué- entre la vulnerabilidad de ambos grupos.

Más allá de lo incoherente que pueda parecerme alimentar a estos niños con salchichas, reconozco el trabajo bien intencionado que hacen algunas instituciones para rescatar de la violencia, el abandono, la calle, a estos chicos. El resto es un proceso educativo y de conciencia y ese es nuestro trabajo.

¿Qué tienen en común quienes se dedican ayudar a los niños y los activistas por los derechos de los animales?
Cuántas veces no hemos escuchado la pregunta sobre por qué no nos dedicamos mejor a los niños en lugar de invertir nuestro tiempo en los animales. O el comentario sarcástico que considera nuestra causa como la menor entre muchas otras.

Es curioso que quienes se dedican a algún tipo de altruismo no lo formulan en estos términos. Son más respetuosos y reconocen que también alguien debe preocuparse por otros grupos vulnerables. Son quienes no dedican su tiempo libre al voluntariado quienes minimizan el esfuerzo de defender animales, siendo que ayudarlos es, en mi opinión, más sencillo que poner un orfanato o una institución educativa seria. Para ayudar a los animales, basta modificar hábitos de consumo. Claro está que los activistas damos un paso más allá y nos extendemos hacia áreas educativas, legales, mediáticas, etc.

Cuando cambia la consideración moral que le damos al otro, cambia nuestra actitud hacia éste, y aquí no hay diferencia de especie, o no debería haberla. Los chicos abandonados, maltratados física y  emocionalmente, no son muy diferentes a los animales no humanos en la misma circunstancia, ni las causas de su maltrato tienen una raíz tan diferente como se pensaría.

Lo que está en juego en ambos grupos es la falta de empatía, de compasión. La violencia, el egoísmo, la crueldad simplemente buscan distintos blancos para descargarse, y lo hacen siempre con los más débiles.

Los niños de este evento de beneficencia conocen el abandono, la soledad, la injusticia, pero también han corrido con la suerte de tener una segunda oportunidad, que si bien puede parecernos insuficiente frente a lo que sería una situación ideal, en estos casos es la diferencia entre ninguna posibilidad y una posibilidad real de un mejor futuro.
Los animales en cautiverio, a punto de morir, no tendrán una segunda oportunidad, pero a través de ellos, de sus vidas, sus historias, los activistas intentamos generar un cambio en la mentalidad de las personas para que estas situaciones no se repitan más.

Dedicar tiempo a ayudar, sea cual sea la causa, nos enriquece como individuos, nos enaltece como especie. La satisfacción que puede dar ver a un niño sonreír cuando recibe alimento, un juguete o una palabra de afecto, puede equipararse al profundo gozo de contemplar la mirada de un animal en libertad.

Finalmente, la llave para romper cualquier cadena está en el corazón.

lion-300x263

posted under Activismo | 1 Comment »
« Older Entries
4880068761_2cce849d6e_b4867388140_731b9ffecc_bActo contra los zoológicos. México, 2010.Acto contra los zoológicos. México, 2010.Acto contra los zoológicos. México, 2010.Acto contra los zoológicos. México, 2010.