Una gata de tantas

Enero 25

In memoriam

Al doblar la esquina vi un bulto pequeñito en la banqueta, al acercarme vi que era un gato. No se movía, ni siquiera cuando estuve a su lado. Eso me pareció preocupante: los gatos suelen echarse a correr ante un desconocido, y más si viven en la calle. Una persona hablaba por teléfono para ver si a una amiga suya le interesaba adoptarlo, pero no. Entonces pensé: “no puede quedarse aquí, le va a pasar algo”. Por aquel entonces yo comenzaba recién a desenvolverme en el activismo pro Derechos Animales y era novata en el tema de los rescates, pero esto era una cuestión de sentido común. El animal iba a morir si se le dejaba en la calle, alguien tenía que ayudarlo y yo estaba ahí en ese momento y no podía darme la vuelta y seguir mi camino como si nada.

Corrí a la tienda de la esquina y conseguí una caja de cartón, la pedí “para el gatito que está en la esquina”. Lo habían visto. “Ya lleva ahí mucho rato”, dijeron. Me sorprendió que aun sabiendo su situación no hubieran decidido ayudarlo, siquera ofrecerle agua.

Lo tomé entre mis manos, más bien con una mano pues era muy pequeño y lo coloqué en la caja. Tenía la frente cubierta por algo que parecía un hongo y su ojo derecho estaba casi cerrado. No tenía pelo en esa zona. Se sentía liviano y frágil, como si estuviera hueco.

El pronóstico de la veterinaria no era muy alentador. Tenía deshidratación, parásitos, hongos y mucha mucosidad. Estaba débil y tal vez no sobrevivía al tratamiento. Al ser un animal sin dueño, la pregunta obligada era quién cubría el costo de la hospitalización y el medicamento. ¿Será eso lo que detiene a la gente para ayudar a un animal en aprietos? Creo que renunciando a un par de salidas nocturnas o a unos zapatos nuevos se puede hacer más de lo que se cree.

Dos días estuve al pendiente de su estado y al tercero mejoró. Era una gatita y estaba anunciada en adopciones, pero nadie la quiso. Cuando el único tratamiento faltante era untarle una pomada en la ceja, la veterinaria me preguntó: “¿Qué vas a hacer con ella?” Había que decidir y no veía muchas alternativas. “Yo la adopto”, dije.

En casa estaba mi gato y no sabía cómo reaccionaría a su presencia. Al principio fue hostil y territorial pero con el tiempo se hicieron amigos, jugaban, se lamían y dormían uno al lado del otro. Fuimos una familia durante 10 años. Incluso nos cambiamos de país. Nada me detuvo para que los 3 estuviéramos juntos.

No entiendo a la gente que se cambia de domicilio y da en adopción al perro o al gato. ¿acaso dejarían a sus hijos porque es caro pagarles el pasaje de avión? Tampoco estoy de acuerdo con los reglamentos de condominio donde se prohíbe tener animales no humanos. Los bebés y niños pequeños pueden ser más molestos por sus llantos y gritos y no por ello están prohibidos. Esto orilla a que la gente se deshaga de sus animales de compañía.

Mi gatita murió hace unas horas. Aún siento el vacío físico que dejó, pero confío en que está en un lugar mejor. Le di lo que pude darle. Un hogar cariñoso, comida, vacunas, atenciones, compañía. Seguramente ella me dio más que eso. Me habría gustado ofrecerle un jardín con árboles donde trepar, pero no usé de pretexto el hecho de vivir en departamento para adoptarla. Los animales de compañía necesitan un hogar más que su libertad porque en las calles no hay condiciones favorables para una supervivencia digna. Es lo mejor que podemos ofrecerles.

El duelo no me detendrá tampoco para adoptar otra gata. Mucha gente decide no convivir más con animales a raíz de una muerte pues no quieren volver a pasar por ese dolor.  Yo estoy viviendo ese dolor, la extraño, pero tampoco usaré eso como excusa para darle la oportunidad a otro habitante de la calle. Mi próxima gata también será esterilizada para evitar nacimientos indeseables, porque luego no hay dónde colocar a las crías.

Mi gatita no hacía cosas extraordinarias, era simplemente un animal sin hogar que -como todos- merecía una vida mejor y yo intenté dársela. Como ella, hay miles de gatos y perros esperando ser adoptados. Dejemos a un lado las preferencias de razas. Ayudemos a esos animales que vagan en las calles, que han sido atropellados, heridos, que están enfermos, que alguien abandonó. Busquemos en refugios, en redes sociales, en veterinarias. Siempre hay animales por adoptar.

Todos y cada uno de ellos, son especiales.

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Feliz Navidad y Año Nuevo para 4 perros

Enero 4

perrosMientras todos se preparaban para la cena de Navidad, dos activistas recorrían las calles de una colonia popular de Mérida en busca de un caso de crueldad canina reportado por un ciudadano sensible.

No fue fácil encontrar la calle, pero una vez ahí no tomó mucho tiempo ubicar a los 3 perros dejados a su suerte en una casa abandonada. Los activistas conversaron con los vecinos quienes consideraban “cruel” el trato que la dueña daba a los animales, alimentándolos únicamente cada tercer día y dejándolos a la intemperie sin un refugio donde guarecerse de lluvia o sol.

Los animales estaban amarrados a la manija de la puerta, a la ventana y en un pasillo que dividía dos terrenos, estaban parados sobre piedras filosas y las cadenas a penas les daban la movilidad suficiente para echarse y levantarse. Estaban flacos y ladraban ansiosos.

Planear un rescate suele tomar más tiempo, pero esta era una emergencia. Los activistas debían conseguir jaulas, pinzas, bozales y sobretodo, un lugar dónde reubicar a los perros. Ambos tenían compromiso para esa noche, por lo que se dieron prisa y luego de conseguir los elementos necesarios y cumplir el protocolo familiar, se dirigieron a la casa abandonada.

img_6702Los animales se mostraban inquietos y uno de ellos incluso gruñía. Las jaulas estaban abiertas y uno de los chicos se aproximó a quien parecía ser la madre de los dos cachorros. Una vez más la increíble nobleza de los perros se manifestó cuando la hembra comenzó a mover la cola y lamer la mano del humano que se acercaba. Como si supieran de qué se trataba se dejaron liberar y entraron sin demasiada resistencia a las jaulas. Aun el que ladraba y que era candidato para un bozal, dejó de gruñir y se alejó de la casa en cuanto se sintió sin el lastre de la cadena.

Al llegar al refugio que les daría hogar mientras se adoptan, comenzaron a saltar, jugar entre ellos y obviamente, devoraron sendos platos de croquetas y tomaron agua. Fueron bautizados como Noche, Buena y Natividad como recordatorio de la fecha de su liberación. Uno de los activistas adoptó virtualmente a uno, haciéndose responsable de su manutención a través de una cuota mensual, ya que por vivir con gatos en un espacio pequeño, no le era posible adoptarlo físicamente.

Rumbo a la fiesta de Año Nuevo, otros activistas en sus vacaciones en la playa descubrieron bajo un coche a un perro cuyo hocico estaba cubierto de pus al punto de cubrirle prácticamente los ojos. Lo primero era ver si ese día había un veterinario abierto. En la farmacia les dijeron que había un médico que se ocupaba de animales sin hogar en la siguiente cuadra, pero no estaba en su consultorio. Todo parecía perdido cuando milagrosamente llegaron los familiares del doctor y lo llamaron por teléfono. El perro no se dejaba agarrar, pero finalmente, entre los dos lo acorralaron y le pusieron una correa. Se resistía y quería huir, pero el veterinario comenzó a acariciarlo y con ese simple pero bien intencionado gesto, se ganó su confianza y pudo cargarlo hasta el consultorio.

Lo lavó, lo desinfectó y le dio antibiótico y antiinflamatorio. El pronóstico era que de no haberse atendido, la pus llegaría hasta los ojos causándole ceguera. No cobró por su trabajo. Dijo: “todos estamos ayudando al perro; yo tengo 9 adoptados y cada uno tiene una historia como esta”. Como los activistas estaban de paso por el poblado, no podían hacerse cargo de su recuperación, pero se cercioraron de que una vecina que solía alimentarlo, le diera los medicamentos que ellos le compraron.

Dos días después llamaron al veterinario para preguntar por el estado de salud del animalito y se les informó que mejoraba y que la vecina efectivamente le daba el tratamiento recetado.

La enseñanza que me dejan estas historias es que no todos los humanos son crueles con los animales y que cuando uno se propone ayudarlos genuinamente, todo el universo se alinea para ese fin. No fue una casualidad que alguien hiciera el reporte de crueldad, ni que el perro bravo dejara de gruñir, ni que el activista viera debajo del coche, ni que el veterinario fuera un hombre sensible. Fue una muestra de nuestro poder de crear, de transformar, de la fuerza que tienen nuestros deseos y nuestros sueños si luchamos por ellos.

Creamos el mundo que queremos con nuestros pensamientos, nuestras acciones, por ello debemos ser responsables de lo que pensamos, de lo que hacemos, pues ninguna decisión es insignificante.

Cuatro de miles de animales hoy tienen una mejor suerte. Todos podemos cambiar un destino, incluido el nuestro.

Dedico este texto a Gonzalo, Silvia Cortés, Antonio Carvajal y Stephan: Gracias por soñar.

Propósitos de Año Nuevo

Diciembre 26

Cuando termina un año repasamos los logros, experiencias y aprendizajes de este ciclo que se cierra. También elaboramos una lista de propósitos que aspiramos llevar a cabo durante el siguiente año.
Mayoritariamente deseamos un aumento salarial, un mejor trabajo, salud, amor, viajes, practicar un deporte, adelgazar, etc. Rara vez en nuestra lista expresamos nuestras intenciones de modificar estilos de vida que favorezcan a otras especies o al planeta.

He aquí unos propósitos que podríamos incluir:
• Comprar productos no probados en animales. Artículos de higiene personal, para la limpieza del hogar, cosméticos y otros, generalmente están probados en ojos de conejos albinos. Tú puedes rechazar este tipo de procedimientos comprando productos que no utilicen animales en laboratorios. Consulta la lista en www.Consumetico.org

• Asiste sólo a espectáculos que no usen animales como entretenimiento. Zoológicos, acuarios, circos, peleas de gallos, corridas de toros, hipódromos, representan privación de la libertad e incluso muerte para los animales. Podemos divertirnos sin el cautiverio o tortura de otros.
• Reduce tu consumo de productos de origen animal o hazte vegetariano. Es una alimentación saludable, variada y nutricionalmente completa. Además es una herramienta eficaz para reducir el calentamiento global y mantenernos lejos de los médicos.

• Si consumes huevos o lácteos intenta que sean de producción orgánica. Ese tipo de alimentos generan confinamiento y muerte a los animales, de ahí que hay un tipo de vegetarianos –los veganos- que no los consumen. Prueba la leche de soya, es saludable y hay varias marcas para que descubras la que más te gusta. Por otro lado, el veganismo es una manera de evitar la obesidad y el sobrepeso. Consulta recetas en www.HazteVegetariano.com
• Cuando compres prendas de vestir, busca alternativas al cuero, la lana y las pieles. Hoy día podemos encontrar accesorios, carteras, bolsos, zapatos y chamarras de imitación o de materiales naturales y sintéticos, que no implican despellejar a animales y que hacen que nos veamos elegantes y a la moda.

• Adopta en lugar de comprar. Si estás interesado en compartir tu vida con un animal no humano, adopta un gato o un perro. Los animales como peces, tortugas, aves, roedores o reptiles no llevan una vida plena en jaulas, peceras o terrarios. Perros y gatos dependen por completo de nuestros cuidados y hay miles en busca de un hogar. Hay una lista de refugios en www.AnimaNaturalis.org
• Conserva el habitat de los animales desde tu hogar. Separa tus residuos en orgánicos e inorgánicos y fabrica composta casera. Reduce la generación de basura optando por materiales biodegradables. Recuerda que la mayoría de nuestros desechos desembocan en mares y ríos contaminando el hogar de otros animales.

Incluyendo todos o algunos de los propósitos aquí sugeridos estarás mejorando no sólo tu vida sino la del resto de los animales con quienes compartimos el planeta.

El inicio de año es buen momento para adoptar nuevos estilos de vida ¿no crees?

¡Feliz 2011 para todos!

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Navidad sin violencia hacia otros animales

Diciembre 19

“Navidad es época de paz”, se leía en letras grandes y vistosas en una publicidad del supermercado. Recorrí los pasillos en busca de un artículo cuando de pronto llegué a la sección de carnes frías donde descomunales pavos decapitados y asépticamente empaquetados me hicieron recordar la frase que leí minutos antes.

Pensé en cuán violentos hacia seres de otras especies son en ocasiones nuestros estilos de vida. No hay nada pacífico en alimentarse con cadáveres de otros animales, ni en vestirnos con su piel o pelo, ni en hacer de su cautiverio o tortura, un espectáculo. No podemos aspirar a una humanidad menos violenta cuando las grandes industrias alimentaria, farmacéutica o de la moda están cimentadas en la muerte de miles de millones de seres sintientes.

Hay algo profundamente erróneo en la concepción que tenemos de nosotros mismos como especie y en cómo percibimos al resto de la naturaleza. La época navideña lanza mensajes contradictorios: nos incita a la paz y a la espiritualidad, y al mismo tiempo inculca consumismo y egoísmo. La mayoría no quiere saber los métodos de producción de los regalos que da o recibe, ni del menú que alegremente degustará en familia. Tampoco se preocupa por el destino final del árbol que fue talado para decorar temporalmente sus hogares, ni por los plásticos, envolturas y desechos no siempre amistosos con el planeta. No queremos saber cosas que nos incomoden, que puedan hacernos sentir responsables de nuestras, aparentemente, superficiales decisiones.

Para regalar “algo original”, en Navidad aumenta también la compra-venta de animales de compañía. Una vez pasada la euforia del cachorro, un 30 por ciento de los animales adquiridos -y sus crías- son abandonados en las calles por no asumir lo que implica compartir la vida con un perro o un gato.

Este mensaje no ha de tomarse como una crítica a la celebración o al consumismo –condenable por muchas razones- sino como una invitación a asumir el gran poder que tenemos en cada una de nuestras elecciones al optar entre la vida y la muerte de otros animales, y el cuidado o deterioro de nuestro medio ambiente.

Respetamos aquello con lo que nos vinculamos, con lo que de una u otra forma nos identificamos o percibimos cercano. Con los animales no humanos compartimos más de lo que nos permitimos ver: miedo, dolor, sed, hambre, frío, soledad, aburrimiento, tristeza, pero también alegría, placer, tranquilidad, gusto por la compañía y el juego.

El amor, la compasión, la solidaridad, no tienen fronteras ni se limitan a seres de nuestra propia especie. En eso radica la generosidad y el verdadero espíritu de paz que habría de permear no sólo esta temporada, sino la cotidianidad.

Nosotros tenemos muchos deseos, los animales, en cambio, sólo desean vivir, ser libres y no ser torturados.

¿Es tan difícil concederles eso?

¡Felices Fiestas para todos!

Fernando Vallejo vs. Vargas Llosa

Noviembre 29

No vamos a discutir aqui quién ha ganado más premios ni quién es el favorito de los lectores. El título de esta nota pretende simplemente hacer una distinción entre un escritor latinoamericano que decide usar el dinero de un premio para ayudar a los animales y otro que lo invierte en presenciar y alabar la tortura de un toro en la plaza.

Fernando Vallejo, colombiano-mexicano, recibió recientemente el Premio Fil de Literatura en Lenguas Romances y donó los 150 mil dólares a dos refugios para animales sin hogar: “Amigos de los Animales” de Xalapa y “Animales Desamparados”, de la Ciudad de México. En 2003 nos sorprendió favorablemente cuando donó 100 mil dólares del Premio Rómulo Gallegos a la asociación Mil Patitas en Caracas y ahora, lo vuelve a hacer.

El amor de Fernando Vallejo por los animales es conocido por todos y a veces raya en lo provocador. Recuerdo cuando en 2007 llegó con 20 perros sin hogar a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM para presentar su polémico libro La puta de Babilonia. Públicamente agradeció a la asociación que los rescató y abogó por la adopción como opción ética a la compra-venta de animales de compañía.

Con el donativo las organizaciones seguirán impulsando sus programas de rescate, albergue, esterilización, adopción, concientización y la rehabilitación y reconstrucción de las instalaciones.

Vallejo, como muchos de nosotros está convencido de que los animales no humanos también sienten dolor, tristeza y alegría, y por lo tanto merecen respeto y consideración moral.

Vargas Llosa en cambio, quien correteó el Premio Nobel hasta alcanzarlo, apoya el proyecto para que la tauromaquia sea reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial, y a menudo se reune con miembros de la Asociación de Presidentes de Plazas de Toros de España y del Observatorio de Culturas Taurinas de Francia.

El escritor peruano-español galardonado este año en Madrid con el  ”Premio Paquiro de Toros 2011″, en su artículo “La última corrida” recurre a argumentos baratos para defender la tauromaquia tales como: “los desvelos y cuidados de que disfruta un toro de lidia justifican los minutos de sufrimiento en la plaza”. Entonces usted, señor mío, es merecedor de la peor de las muertes, digamos, para compensar su buena vida.

No estamos hablando aquí, repito, de quién es mejor escritor, sino de quién tiene una mirada más compasiva hacia seres de otras especies.

Qué hace que el uno se decante por presenciar la tortura y muerte de un rumiante y considere a eso arte e intente defenderlo más allá de la ética y la razón, y que el otro en cambio done sus premios a seres necesitados y declare:  ”La humanidad se niega a entender que los animales también son nuestro prójimo y sienten el dolor y tienen alma y no son cosas”.

Sensiblilidad más allá de la especie, en eso es infinitamente superior Fernando Vallejo.

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Thanksgiving: Los pavos no tienen nada que agradecer

Noviembre 24

El cuarto jueves de noviembre se celebra en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias. Cuando en 1620 los protestantes del Mayflower desembarcaron en la costa de Massachusetts, el invierno los sorprendió y del centenar de peregrinos sólo sobrevivió la mitad, gracias a la ayuda de los nativos de la zona.

Al año siguiente, los colonos supervivientes, ya establecidos y con la primera cosecha recolectada, decidieron compartir sus excedentes con los indios que les habían ayudado el año anterior. En 1863, Abraham Lincoln declaró que la celebración se realizara como fiesta nacional de los Estados Unidos. La mayoría de personas en los Estados Unidos celebran esta fiesta con reuniones familiares en sus hogares donde preparan un banquete y el plato principal tradicional para la cena es un gran pavo asado.

Esta tradición es responsable de la muerte de 45 millones de pavos, de los 248 millones que se matan anualmente en ese país.

Un artículo recientemente publicado alerta sobre el uso de antibióticos en animales y cómo estos afectan la salud humana, vía contacto directo, consumo, aire, agua o disposición de los excrementos. Los expertos han advertido que el uso de antibióticos en animales para prevenir las enfermedades consecuencia de su hacinamiento y condiciones antihigiénicas, hacen que las infecciones humanas sean más difíciles de tratar por generar bacterias cada vez más resistnetes.

Un 80% de la producción de antibióticos de Estados Unidos se destina a los animales de las granjas factoría. “El pavo es la carne más contaminada con antibióticos,” dice Ellen Silbergeld, profesora del Johns Hopkins School of Public Health. Aun así, la industria agricultora se niegan a discutir públicamente el papel que desempeña la producción de drogas para animales usados como comida.

Los pavos, junto con las gallinas y pollos, son los animales peor tratados en la industria cárnica. En videos tomados con cámara oculta en las principales fábricas de Estados Unidos, se ve a los trabajadores retorcerles el cuello a los pavos de apenas doce semanas. Los pavos que enferman y no representan beneficios económicos, sino pérdidas pues continúan comiendo, son matados a golpes. Por supuesto esto no les significa una muerte indolora, sino por el contrario, pueden permanecer durante minutos agonizando.

Se documentó a empleados pisoteando las cabezas de los pavos, golpeándolos con una lata de spray azotándolos contra el suelo.

Les llenaban la boca de heces y comida y los sumergían bajo el agua. Uno de ellos alardeaba de haber introducido 60 centímetros del palo de una escoba en la garganta de un pavo.

En el video se documentan también las declaraciones de un supervisor que vio empleados matando 450 pavos a palos a manera de competencia.

Cuando el investigador encubierto reportó estos abusos al supervisor, éste le dijo que “De vez en cuando los empleados se alborotan y necesitan matar un pájaro”.

Los pavos de la industria han sido genéticamente modificados para ganar mucho peso rápidamente, pero en la naturaleza pueden correr hasta 24 km/hora. Su ciclo natural de vida es entre 10 y 12 años, mientras que en la industria los matan a los 5 meses de edad.

Erik Marcus, autor del libro Vegan: The New Ethics of Eating,(Veganismo: La nueva ética de la alimentación) ha convivido mucho tiempo con pavos en santuarios de animales de granja, y en su libro cuenta que “Los pavos recuerdan tu rostro y se acercan a ti cada día más cuando los visitas. No depende de si les lleva alimento o no, sino de la frecuencia con que los visites. después de un tiempo es como si ellos te escogieran a ti en lugar de que tu los elijas a ellos. Cada ave escoge a una persona diferente según sus personalidades”.

Curiosa esta actitud nuestra de “celebrar” y “agradecer” a costa de la vida de otros. No hemos cambiado mucho respecto a los sacrificios de animales de pueblos considerados primitivos, sólo que hoy tenemos la parafernalia propia de la modernidad, que paradójicamente nos facilita la crueldad y el egoísmo.

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El opuesto del amor no es el odio, es la indiferencia*

Noviembre 5

Hace unas semanas circuló por internet un video donde una niña china de 2 años era doblemente atropellada y nadie la socorrió, hasta que pasados diez minutos, una anciana la llevó a un lado del camino donde se le prestó atención médica. Sin embargo, la niña murió tiempo después en el hospital.

Sin duda las imagenes tanto del atropellamiento como de los transeuntes que ignoran el pequeño cuerpo a media calle, son escalofriantes. Se ha argumentado que en China la gente teme auxiliar a alguien en aprietos porque ha sucedido que son inculpados legalmente y obligados por los familiares a cubrir los gastos médicos, pero no hay excusas para la indiferencia ante el sufrimiento ajeno, sea o no de nuestra especie.

Diariamente se matan millones de animales en mataderos de todo el mundo. El único contacto que tenemos con ellos antes de saborear sus cadáveres es quizá cuando los vemos transportados hacia el sitio de su muerte. Podemos oler sus heces, ver volar las plumas que salen del camión, y si estamos muy cerca, hacer contacto visual con su mirada aterrorizada. Aun así somos capaces de voltear para otro lado y hacer como si no hubiéramos visto nada. Esa también es indiferencia al sufrimiento ajeno.

Somos egoístas y preferimos ignorar cómo llega la cena a nuestro plato que plantearnos estilos de alimentación más compasivos.

Nos hemos hecho apáticos a todo lo que suceda a nuestro alrededor y no nos afecte directamente: vemos las injusticias hacia otros seres humanos, hacia la naturaleza y los otros animales como si fueran actos cotidianos. Ha mermado nuestra capacidad de asombro y de indignación y mientras menos estemos involucrados en problemáticas sociales o “causas perdidas”, mejor. Ninguna causa está perdida mientras trabajemos por ella con profesionalismo y pasión. Creer que mi vida es más cómoda o más feliz proporcionalmente a lo que ignoro o desatiendo es un error. Ignorance is not bliss.

Entre ser indiferente al sufrimiento de alguien de otra especie y serlo con un congénere hay una línea muy sutil, y mientras no veamos que son dos caras de la misma moneda, la humanidad no va a alcanzar un estado mejor.

El mundo necesita cada vez más ciudadanos comprometidos en la transformación de la sociedad y ello no deja fuera a los animales no humanos. Los hemos convertido en parte del sistema de producción y sus vidas parecen no tienen más valor que el que pagamos por ellas. Hemos de hacernos responsables moralmente del sufrimiento que les causamos.

Quienes dejaron a la pequeña china en medio de la calle son tan responsables moralmente como quienes la atropellaron. A fin de cuentas la indiferencia nos hace cómplices de las grandes injusticias, más allá de la especie que las padezca.

* Elie Wiesel

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México puede hacer historia prohibiendo corridas de toros

Octubre 25

A  raíz del llamado “Efecto Cataluña”, se ha abierto la polémica en México sobre la prohibición de las corridas de toros. En Saltillo se realizó una marcha pacífica para presionar a los diputados que realicen la segunda lectura de una iniciativa para reformar la Ley de Protección a los Animales de Coahuila, la cual tendría como consecuencia la prohibición de esta actividad. Queretaro hizo lo propio en el Congreso de su estado y la Asamblea Legistlativa del Distrito Federal, en cambio, frenó la discusión.

El Secretario de Comunicación Social del PVEM, Jesús Sesma Suárez lamentó que iniciativas ajenas a los legisladores frenen las propuestas de diputados del PVEM y del PRI-DF para prohibirlas en nuestra ciudad.

La discusión de este tema se ha venido aplazando desde hace años, siempre por intereses económicos y políticos que se colocan por encima de la voluntad de la mayoria y por el respeto que nos debería significar la vida de otro ser sintiente.

Dicen que debemos respetar la postura de los aficionados y dejarlos seguir con su cruento pasatiempo. ¿y no es una falta de respeto torturar hasta la muerte a un ser capaz de sentir dolor?

La tauromaquia está maquillada para hacernos creer que es arte, que es una lucha justa, que el toro es un animal bravo, incluso, que es una fiesta.

Algunos legisladores opinan que prohibir es demasiado radical en una creciente cultura de la tolerancia. Pero no confundamos, pues una cosa es respetar las libertades del otro siempre y cuando no atenten contra los inereses básicos de un tercero, y otra es permitir cualquier cosa por el mero hecho de que “se haya hecho desde siempre”. Hemos prohibido la inquisicion, la compra venta de seres humanos, la prostitución infantil, incluso circular en sentido contrario, y eso nadie lo ve mal. Hasta el gobierno más liberal cuenta con prohibiciones para hacer llevadera la vida en sociedad y que muestran el sentir generalizado de una época.

Las corridas de toros no pueden ser reguladas porque no podemos poner lineamientos ni reglas a la tortura de un animal de cualquier especie, deben simplemente, ser abolidas porque no reflejan ya el sentir de los ciudadanos modernos que intentamos deshacernos de los lastres de la violencia y avanzar hacia la cultura del respeto, la justicia y la sensibilidad hacia otras formas de vida.

No es mi intención hacer de este un debate donde se insulten virtualmente los aficionados y los defensores de los animales. Es tan sólo un espacio para pedir a los lectores que tomen conciencia de lo que se discute actualmente en asambleas y congresos no sólo de México, sino de los poquísimos países donde la tauromaquia no está prohibida. Y lo está, por considerarse específicamente “un espectáculo violento con los animales”.

El arte es un proceso de creación simbólica, no de destrucción ni muerte. La tradición no justifica moralmente nada. Que algo se haya hecho desde hace tiempo, no implica que deba conservarse. Como ciudadanos tenemos la responsabilidad de evaluar nuestras formas culturales y decidir si representan los valores que queremos enaltecer.

Los defensores de los derechos de los animales confiamos en la evolución moral de los individuos y las colectividades. Apostamos por un mundo menos violento y más respetuoso hacia los demás animales, un mundo donde la tortura no sea ya un espectáculo ni nosotros sus espectadores.

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Apoyo a prohibición de corridas de toros en Coahuila

Octubre 11

AnimaNaturalis Internacional, organización hispanoamericana de Derechos para los Animales, manifiesta pleno apoyo a la reciente propuesta presentada en México por el Diputado José Manuel Villegas, consistente en reformar el artículo 10° de la Ley de Protección a los Animales del estado de Coahuila, con el objetivo de prohibir las corridas de toros en esta entidad.

Es imperativo que México supere el rezago legislativo en materia  de Derechos Animales. Anteriormente se han presentado iniciativas  iniciativas para prohibir la tauromaquia en otras entidades mexicanas -ya fuese a nivel estatal o municipal-; no obstante, tales proyectos no prosperaron, habiendo sido obstaculizados por intereses particulares de políticos y empresarios.

Actualmente, las corridas de toros sólo son legales en ocho países de todo el mundo; y aún en éstos, existen 98 municipios donde están prohibidas (de los cuales, 82 corresponden a España, cuatro a Francia, cuatro a Portugal, tres a Colombia, dos a Venezuela, dos a Ecuador y uno a Perú). Esto refleja que, penosamente, México es el único país donde la tauromaquia no ha sido prohibida en ningún municipio, ni estado, pese al rechazo generalizado que las corridas de toros generan en la sociedad mexicana.

Con base en encuestas realizadas por empresas especializadas en estudios sociológicos, así como en los sondeos efectuados por diversos medios de comunicación, más del 80% de la población mexicana se manifiesta en contra de la tortura perpetrada hacia los animales, y apoyaría la prohibición inmediata de las corridas de toros.

La prohibición de la tauromaquia, que incluso puede estar sujeta a una consulta ciudadana, sería un verdadero ejemplo de democracia aplicada y un avance trascendente en aras a establecer una cultura no violenta hacia los animales.

AnimaNaturalis Internacional reitera su apoyo a esta iniciativa. Sabemos que la abolición de las prácticas con animales tiene sus detractores. Quienes lucran con los espectáculos taurinos unirán fuerzas para que su negocio de sufrimiento no termine. Pero confiamos que nuestros representantes se comprometan firmemente a hacer todo lo que esté en su poder para poner fin a esta sangrienta práctica lo antes posible.

La comunidad internacional defensora de los animales tiene puestas sus esperanzas en dicha reforma, la cual de ser aprobada, convertiría a Coahuila en un ejemplo nacional e internacional que nos daría ánimo para seguir luchando por alcanzar el sueño de ver un país y una América Latina sin espectáculos que involucren la tortura y la violencia hacia otros seres vivos.

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Cada día es el Día Mundial de los Animales

Septiembre 29

El 4 de octubre se celebra el Día Mundial de los Animales, este evento tiene su origen en Florencia, Italia, cuando en 1931 se organizó una convención de ecologistas como un llamado de atención al problema de las especies en peligro de extinción.

Desde entonces se ha ido ampliando hasta comprender a todas las especies animales. Se celebra el 4 de octubre por ser la fiesta de San Francisco de Asís, el santo patrono de los animales.

Pretende ser una celebración para todos aquellos quienes se preocupan por los animales. No está limitada a una nacionalidad, religión o ideología política.

A partir del 4 de octubre de 2003, organizaciones inglesas defensoras de los animales decidieron organizar un evento anual y desde entonces el número de eventos para conmemorar esta fecha ha ido abarcando varios países del mundo.

El propósito central de esta fecha es recordar la importancia de las otras especies animales con quienes compartimos el planeta, y las más de las veces son víctima de nuestro egoísmo y crueldad. Sin embargo, a través de la educación y la difusión de las actividades de los defensores de los animales, se  intenta crear una nueva cultura del respeto y sensibilidad, en la cual afortunadamente cada vez más gente intenta en la medida de sus posibilidades, hacer de este mundo un sitio más justo para todos.

Pareciera que cuando decimos “animales” la mayoría de la gente piensa en perros, gatos o animales que considera admirables o impresionantes, como tigres, osos, leones, elefantes, delfines, ballenas, águilas. Pocos son quienes imaginan un ratón, un pollo, un cerdo, una vaca. Y esto se debe en parte a la “esquizofrenia moral” que tenemos, donde unos animales son “para querer”, otros “para proteger”, unos “para admirar”, otros “para utilizar”.

¿Qué hace tan distintos a un perro de una vaca? ¿por qué nos horroriza que en países como China aquellos sean comida, mientras nosotros devoramos vacas, pollos, cerdos y otros animales con la conciencia tranquila? Hemos trazado líneas arbitrarias entre las distintas especies para intentar justificar su explotación y maltrato.

Un día al año recordamos a los animales, pero diariamente olvidamos que cada segundo mueren 3000 animales en manos humanas. Un noventa por ciento de esas muertes pueden ser evitadas si modificamos nuestros hábitos de consumo, si cuestionamos la arraigada idea que somos el centro de la creación, nos volvemos más humildes e intentamos conceder el espacio planetario correspondiente a los seres a quienes se los hemos arrancado: construyendo sin límite, deforestando sin control, contaminando, invadiendo, depredando.

Con cuánta facilidad escuchamos decir ¡me encantan los animales! Tal vez nos guste verlos en documentales, en los libros, en postales ¡o asados! Pero cuando algo nos gusta verdaderamente, lo respetamos. Y los animales no son sólo los seres que mueven la cola cuando volvemos a casa, que ronronean en nuestro regazo, que se ven en el catálogo de una agencia de turismo ecológico. Son todas aquellas especies que como nosotros, tienen la capacidad de sufrir y disfrutar y cuyas vidas tomamos a voluntad en mataderos, laboratorios, granjas peleteras, plazas y palenques.

En un mundo lleno de efemérides, protestas y celebraciones es difícil recordar que conmemorar; pero en un mundo lleno de injusticia, violencia y crueldad, no ha de ser difícil recordar a quién proteger: a aquellos quienes no pueden defenderse por sí mismos, sean de la especie que sean. Y esto no se hace tan sólo un día al año.

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