Inspiración

Febrero 1

Haber visto la última película de Clint Eastwood: Invictus, me hizo releer una entrevista a Nelson Mandela donde da ocho lecciones de liderazgo.

1. El valor no es la ausencia del miedo, es inspirar a otros a sobrepasarlo.
2. Dirige desde el frente, pero no olvides tus orígenes.
3. Dirige desde atrás y deja que otros crean que están delante.
4. Conoce a tu enemigo
5. Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca aún.
6. La apariencia importa: recuerda sonreír siempre.
7. Nada es blanco o negro.
8. Renunciar es también, dirigir.

Si vemos la historia de la lucha contra el apartheid podemos encontrar similitudes en la lucha contra el especismo. Algunos puntos que sugiere Mandela para ser un líder contra el racismo, sirven para ser un líder a favor de los derechos de los animales.

Cuántos de nosotros no hemos tenido miedo a cambiar nuestros hábitos, a las críticas, a enfrentarnos en un debate con un contrincante. Hemos temido el rechazo, la soledad, el dolor de ver a los animales en su eterna explotación, agonizando, muriendo. Sin embargo, recordemos que antes nosotros éramos parte de ese sistema, y cambiamos porque alguien llegó en el momento correcto con el mensaje correcto, o simplemente porque estábamos listos para dar el paso.

Motivemos a los que recién comienzan a interesarse por los derechos de los animales, a saber, a hacer más. Mostrémosle a cada uno el poder que tiene de cambiar su vida y la de millones de animales tan sólo tomando decisiones respetuosas: empodérate y empodera.

Saber contra quién luchamos es fundamental. Los explotadores, los ignorantes tienen puntos débiles que debemos conocer, pero también tienen virtudes que podemos utilizar para ayudar a los animales. Estando lejos de aquellos poco podremos lograr. Hacer pequeños grupos donde sólo nos relacionemos con quienes piensan como nosotros nos beneficia a nosotros, no a los animales. Es necesario inmiscuirse en la sociedad y llevarles un mensaje que tal vez nunca habían escuchado o al que no le habían prestado suficiente atención. Algunas personas pueden cambiar, no sabemos quienes ni cuándo pero nuestro trabajo es darles un folleto, explicarles algo, informarlos sobre la situación desesperada de los animales, y siempre es mejor hacerlo con una sonrisa y una actitud amable.

Nos cuesta no tomar partido y tratar de ver fríamente los motivos que impulsan a una persona a ser cruel o simplemente especista, pero la realidad tiene matices y así como nadie es completamente bueno o completamente malo, incluso quienes aún no consideran moralmente a los animales pueden enseñarte lecciones de humildad, solidaridad, compasión, empatía. Tú puedes hacer que ellos amplíen su visión e incluyan a otros animales.

No podemos hacerlo todo, pero podemos formar a nuevas generaciones para que nos ayuden, y así sucesivamente. Nuestra lucha es muy reciente y necesitamos el mayor número de simpatizantes de todas las edades y de todas las ideologías. Seamos humildes para reconocer que hay batallas que no podremos ganar por ahora, pero enseñemos a los más jóvenes a perseverar y seguir intentándolo.

Invictus es una película que habla sobre la inspiración. Sobre cómo podemos inspirar a otros a cambiar su vida y la de millones de seres -da igual la especie a que pertenezcan.

La venganza o el rencor no son sentimientos de espíritus nobles, como el de Mandela, como el de los animales no humanos. Para construir un mundo con más armonía tenemos que trabajar juntos, y esa es la verdadera dificultad y el gran reto.

Inspiración es lo que todos necesitamos para hacer bien nuestro trabajo, sea cual sea. El nuestro, activistas por los derechos de los animales es darle voz a los que sí la tienen, pero que no es escuchada.

Mandela siempre recurría a un poema que lo inspiraba a “levantarse cuando sólo tenía ganas de estar acostado”, y es de un autor inglés del siglo XIX, William Ernest Henley.

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invencible.

En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuan estrecho sea el portal,
cuan cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

Nuestras almas deben ser invencibles y a pesar del dolor que vemos, de las injusticias que perseguimos, debemos ser dueños de nuestro destino, y asumirlo con el orgullo que da ser parte de la creación de un mundo más justo para todos.

especismo

Animales en Haití

Enero 23

Las imágenes de los daños causado por el terremoto de Haití nos mueven a la solidaridad y a la compasión. Saber que miles de personas  perdieron su casa, a familiares amigos, su vida nos hace sentir privilegiados de estar con bien a pesar de muchas calamidades.

Pero cuando se habla de las víctimas de los desastres naturales o provocados, sean huracanes, terremotos, incendios, guerras, rara vez se habla de las víctimas no humanas.

A muchos puede parecerles extraño que habiendo tantas personas sufriendo, alguien se preocupe por los animales no humanos. Sin embargo, debemos pensar que nuestra especie no es la única que padece durante y después de estos eventos.

La World Society for the Protection of Animals (WSPA) y el International Fund for Animal Welfare (IFAW) formaron la  Animal Relief Coalition for Haiti (ARCH), para asistir a los animales víctimas del desastre, y convocan a todas las organizaciones animalistas a sumarse a este esfuerzo a través de donativos o con trabajo.

Los equipos de rescate trabajarán en una clínica móvil que ha sido donada por la  Antigua and Barbuda Humane Society. El dinero recaudado se usa para equiparla con todo lo necesario y transportarla desde Antigua a República Dominicana, donde la conducirán hasta cruzar la frontera con Haití.

WSPA tiene una campaña permanente de recaudación de dinero para el Animals Relief Fund, y éste se invierte para llevar atención médica a los animales víctimas de catástrofes naturales o conflictos armados.

Los animales también sufren la tensión de ver su entorno destruido, pierden a sus compañeros humanos, pueden estar heridos o mutilados y gracias a estas coaliciones animalistas tienen una esperanza.

Cabe llamar la atención sobre la insensibilidad con que muchas veces actúan las autoridades ante las víctimas no humanas. No es la primera vez que se les impide a las personas rescatar a sus animales de compañía. Con el argumento de evacuar la zona de desastre lo antes posible, miles de animales son abandonados a su suerte, muchos de ellos enjaulados o encerrados y condenados a una muerte segura, lenta y dolorosa.

El equipo de la WSPA ha estado monitoreando la situación en Haiti desde el desastre y a pesar de que las vías de comunicación están prácticamente caídas en Puerto Príncipe, han logrado establecer contacto con grupos de la ONU y de la Cruz Roja local para hacerles ver la importancia de ayudar también a los animales.

Desde Panamá ha llegado un grupo que brindará cuidado a los animales y tratará de salvar los más posibles.
Para las organizaciones internacionales que se dedican precisamente a rescatar a los animales en estas circunstancias, la tarea es doblemente titánica: muchos animales ni siquiera tienen un compañero humano y no hay quien se haga cargo de ellos, y tampoco se brindan los recursos materiales ni humanos para facilitar la labor de rescate. De ahí la importancia del Animal Relief Fund y de contar con personal capacitado para brindar este tipo de asistencia.

Es lamentable que personas estén padeciendo hambre, frío, dolor, miedo, angustia, tristeza. Sin embargo, esto no nos hace ciegos ante las mismas sensaciones padecidas por miembros de otras especies. Un tipo de ayuda no excluye la otra.
La verdadera compasión y solidaridad no hace diferencia entre el color de la piel o el número de patas.

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Pieles: Frío en el corazón

Enero 11

Estas últimas semanas ha estado haciendo mucho frío en México, lo que ha ocasionado que en un par de sitos haya coincidido con mujeres vistiendo abrigos de piel.

Si bien es cierto que en nuestro país no sería fundamental una campaña anti pieles, pues no es común verlas por  la calle, tampoco hay que ignorar este problema.

Hojeando unas revistas de celebridades nacionales, constaté que aprovechando las bajas temperaturas decembrinas, algunas lucían orgullosas sus abrigos de pieles. Me pregunto si estas mujeres vivirán tan al margen de la información, que no conozcan el origen de sus prendas de vestir.

Hoy día casi todo el mundo -al menos quienes tienen la capacidad económica de comprar pieles- sabe que para producir un abrigo se matan varias decenas de animales. ¿Será que pensarán que estas muertes son indoloras? La leyenda colocada en algunas peleterías “estas pieles proceden de criaderos” pretende acallar las conciencias de quienes imaginan que los abrigos de pieles se hacen de animales capturados en la naturaleza y eso les parece cruel. ¡Cómo si hubiera alguna diferencia entre cazarlo mediante una trampa en una estepa o electrocutarlo en una granja!

A mi esas mujeres no me dan la impresión de desconocer que en todo el mundo hay campañas para ensuciar la reputación de quienes visten pieles, sino más bien de ser profundamente egoístas e insensibles y retrógradas.
Lo paradójico es verlas paseando perritos, o incluso como en el concurso “Next Mexican Top Model”, modelar un abrigo de pieles mientras abrazan a un cachorro. Seguramente se horrorizarían de saber que en China se hacen y exportan abrigos y accesorios de pelo de perro y gato, pero no les remuerde vestir zorros, martas, nutrias, chinchillas o visones.

Aquí no avergonzamos a las vedetillas que visten pieles, al contrario: les damos portadas y páginas centrales de revistas de, lamentablemente, mucha circulación. Lo mismo aparecen en sociales damas de supuesta alcurnia enarbolando la bandera de la elegancia mientras portan varios pellejos de animales desollados, casi siempre estando vivos y concientes.

En Estados Unidos, apareció la imagen de Michelle Obama en una nueva publicidad que la elogia por ser la primera esposa de un presidente de ese país que no usa pieles. La primera dama sale en un aviso de Personas por la Ética en el Trato hacia los Animales (PETA) donde se la puede ver, junto a otras reconocidas mujeres: Oprah Winfrey, conductora de programas de televisión, Tyra Banks, modelo, y Carrie Underwood, cantante, todas bajo el encabezado “Sin pieles y Fabulosas”.  El cartel, que fue puesto en dos estaciones de metro en la capital norteamericana, pretende hacer ver que se puede lucir elegante y a la moda sin necesidad de usar pieles de animales.

Es época de frío, pero nada justifica utilizar a seres con capacidad de sentir placer y dolor como prendas de vestir.

Podemos abrigarnos de muchas otras formas, y mostrar un corazón cálido al respetar las vidas de los animales.

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Propósitos de año nuevo

Enero 3

Entre nuestros propósitos de año nuevo siempre hablamos de bajar de peso, dejar de fumar, ser más tolerante, menos agresivo, celoso, comprar un auto, cambiar de trabajo, terminar la tesis. Sin embargo, casi nunca tenemos el propósito de ser más compasivos y respetuosos con los animales.

Muchos podrán decir que ya son compasivos con los niños pobres o que ayudan a una ONG que se dedica a resolver problemas del hambre en el mundo. La palabra compasión significa “padecer con el otro” y ese otro no se limita a los seres humanos, sino que puede extenderse hacia todos los seres capaces de padecer dolor y placer, como los animales no humanos.

Al año mueren aproximadamente 50 mil millones de animales terrestres sólo para consumo humano, si a eso le agregamos los aproximadamente 100 millones que mueren en laboratorios de experimentación, los que mueren en espectáculos como peleas de gallos, de perros, tauromaquia, fiestas populares, los que son víctimas de la caza, del abandono, de la moda, la cifra resulta aterradora: alcanza hasta 20 veces la población mundial.

Muchos de nosotros deseamos paz, menos violencia, pobreza, injusticias, y a veces nos sentimos impotentes de no poder conseguir todo eso. Tal vez no podemos frenar las guerras o evitar la crisis económica y algunas de sus consecuencias, pero cada una de nuestras pequeñas acciones hace la diferencia en la construcción del mundo que queremos habitar. Podemos lanzar un mensaje de paz si dejamos de contribuir a la explotación de miles de millones de animales simplemente modificando nuestros hábitos de consumo.

Si se me permitiera pedir un deseo, pediría que quienes leen este texto tuvieran una lista de propósitos más o menos así:

1.Reducir mi consumo de carne y experimentar con recetas y platillos vegetarianos
2.Comprar productos no probados en animales: shampoo, desodorante, jabón, cremas, maquillaje, limpiadores, detergentes, lava trastes, etc.
3.Renovar mi guardarropa. Si necesito una cartera, bolsa, cinturón, chamarra o pienso regalar alguno de estos artículos, preferiré materiales naturales o sintéticos que no fueron hechos con pieles o pelo de animales.
4.Dejar de usar ese abrigo de pieles
5.Asistir sólo a espectáculos que no utilicen animales
6.Probar la leche de soya e intentar sustituir la leche de vaca.
7.Adoptar un perro o un gato. Otras especies prefieren vivir en su habitat y no en mi casa
8.El huevo tiene mucho colesterol, sacarlo de mi dieta o comprar huevo de gallina criada al aire libre
9.Conocer más acerca de los animales
10.Acercarme a una organización defensora de los animales.

Cuando suenen las doce campanadas, y hagamos los propósitos de este año, pensemos por un momento incluir la compasión y el respeto por los animales no humanos a lo largo de este y todos los años que nos queden por vivir.

Nuestras buenas intenciones pueden salvarle la vida a miles de seres que como nosotros, también quieren una vida sin sufrimiento.

¡Feliz año nuevo para todos!

Navidad es época de compasión

Diciembre 14

A cualquier persona medianamente consciente le afecta la navidad por ser una época donde se enfatizan las carencias y ausencias. Si a eso le añadimos el pensar en todos los que no pueden compartir el espíritu de esta fecha por estar enfermos, solos, en peligro de muerte o en la miseria absoluta, terminaríamos pensando que navidad no debería existir, no al menos en la forma en que se nos vende.

Porque siendo sinceros, detrás de la aparente felicidad que se promueve hay negocios millonarios de comerciantes y publicistas.

Hemos convertido algo que debía ser una celebración espiritual en mercadotecnia pura, donde el mejor regalo es el más caro y la mejor cena es donde más se come, sin importar  a quién.

Este es un espacio para hablar de nuestros hábitos de consumo relacionados con los animales no humanos, por eso dejaré de lado las injusticias que implica esta celebración con miembros de nuestra propia especie. Quiero creer que muchos de ustedes piensan también en quienes sufren y no pueden permitirse el derroche al que se nos orilla en este mes, pero tal vez no todos hemos considerado el sufrimiento de quienes van a ser parte de nuestra cena, no como comensales, sino como platillos.

Navidad es época de paz, compasión, amor, eso se nos dice y eso queremos creer e intentamos practicar. ¿por qué pues los creyentes festejan el nacimiento con la tortura y muerte de un pavo? Y menciono al pavo como puedo decir la vaca, el cerdo, el pollo, el pez, dependiendo del menú elegido para la cena.

Desde niña recuerdo haberme impresionado de ver ese enorme cadáver en el centro de la mesa, sin cabeza, con una forma apenas similar a la que tuvo en vida, relleno de ingredientes y bañando en una salsa. No entendía porqué debíamos estar contentos ante ese espectáculo.

Ahora que conozco el procedimiento exacto para que un animal, cualquiera, sea convertido en comida, prefiero ofrecerme a llevar un platillo libre de crueldad a este tipo de cenas para que la gente conozca y pruebe la gran variedad de sabores que existen más allá del consabido plato de carne.

He visto cómo se sorprenden favorablemente al probar un estofado de seitán o de que al terminar de comer lo que pensaban era chorizo o picadillo se les dijera que era soya texturizada. También han rechazado mi oferta diciendo que “el pavo es tradicional”, o mirando con desprecio mi comida, como si fuera más asqueroso un trozo de tofu que una víscera frita.

Sin embargo, esta año iré a una cena vegetariana, y no será porque mis argumentos han derrotado al paladar de mis anfitriones, sino porque nos acompañará un comensal diabético y otro convaleciente de cáncer de colón, a quien el doctor les ha prohibido los productos de origen animal.

Sólo así, han entendido que comer carne le hace daño, como sólo después del enfisema el enfermo deja de fumar, y eso a veces.

Pero más allá de la salud, la idea fundamental es la de evitar el sufrimiento de seres sintientes que está en nuestras manos evitar. Nadie va a morir por dejar de comer animales, ni por dejar de vestirlos, ni de divertirse a su costa, ellos en cambio, sí mueren por nuestras preferencias gastronómicas o de otro tipo.

Por favor, quienes lean este texto, antes de refutar apresuradamente traten de interiorizar lo que digo. Hay cientos de videos que muestran el dolor de los animales que serán convertidos en comida, qué más quisiéramos quienes defendemos a los animales, que “exagerar” y que todos esos horrores fueran material de ciencia ficción, pero no es así. Cada segundo se matan 3000 animales no humanos y sólo de nosotros depende que esa cifra aumente o disminuya.

Los invito a que esta navidad dejen a los animales fuera de su mesa, pero no de su corazón.

¡Felices Fiestas!
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Thanksgiving: Los pavos no tienen nada que agradecer

Noviembre 24

El cuarto jueves de noviembre se celebra en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias. Cuando en 1620 los protestantes del Mayflower desembarcaron en la costa de Massachusetts, el invierno los sorprendió y del centenar de peregrinos sólo sobrevivió la mitad, gracias a la ayuda de los nativos de la zona.

Al año siguiente, los colonos supervivientes, ya establecidos y con la primera cosecha recolectada, decidieron compartir sus excedentes con los indios que les habían ayudado el año anterior. El gobernador de la colonia proclamó “un día de dar gracias al Señor para que podamos de una manera más especial regocijarnos después de haber recogido el fruto de nuestro trabajo”.

En 1863, Abraham Lincoln declaró que la celebración se realizara como fiesta nacional de los Estados Unidos. La mayoría de personas en los Estados Unidos celebran esta fiesta con reuniones familiares en sus hogares donde preparan un banquete y el plato principal tradicional para la cena es un gran pavo asado.

Esta tradición es responsable de la muerte de 45 millones de pavos, de los 270 millones que se matan anualmente en ese país.

Los pavos, junto con las gallinas y pollos, son los animales peor tratados en la industria cárnica. En videos tomados con cámara oculta en las principales fábricas de Estados Unidos, se ve a los trabajadores retorcerles el cuello a los pavos de apenas doce semanas. Los pavos que enferman y no representan beneficios económicos, sino pérdidas pues continúan comiendo, son matados a golpes. Por supuesto esto no les significa una muerte indolora, sino por el contrario, pueden permanecer durante minutos agonizando.

Se documentó a empleados pisoteando las cabezas de los pavos, golpeándolos con una lata de spray azotándolos contra el suelo. Se les llenaban la boca de heces y comida y los sumergían bajo el agua. Uno de ellos alardeaba de haber introducido 60 centímetros del palo de una escoba en la garganta de un pavo.

En el video se documentan también las declaraciones de un supervisor que vio empleados matando 450 pavos a palos a manera de competencia.

Cuando el investigador encubierto reportó estos abusos al supervisor, éste le dijo que “De vez en cuando los empleados se alborotan y necesitan matar un pájaro”.

La mayoría de la gente considera a los pavos como sólo un elemento más de la celebración, sea Navidad o Acción de Gracias, pero ellos son aves sociales que disfrutan la compañía de sus congéneres. Les gusta acicalar sus plumas, tararear melodías, cuidar de sus crías y subir a los árboles, y quien ha convivido con ellos sabe que tienen distintas y complejas personalidades como los perros y los gatos.

Los pavos de la industria han sido genéticamente modificados para ganar mucho peso rápidamente, pero en la naturaleza pueden correr hasta 24 km/hora. Su ciclo natural de vida es entre 10 y 12 años, mientras que en la industria los matan a los 5 meses de edad.

Los pavos, como nosotros pueden ver a colores. Etólogos de la Universidad del Estado de Oregon reconocen que el calificativo de “tontos” o “lentos”, no describe a los pavos, quienes son animales con una clara conciencia de lo que sucede a su alrededor, estando siempre alertas y dispuestos a defender a un miembro de su grupo de los ataques de un depredador.

Erik Marcus, autor del libro Vegan: The New Ethics of Eating,(Veganismo: La nueva ética de la alimentación) ha convivido mucho tiempo con pavos en santuarios de animales de granja, y en su libro cuenta que “Los pavos recuerdan tu rostro y se acercan a ti cada día más cuando los visitas. No depende de si les lleva alimento o no, sino de la frecuencia con que los visites. después de un tiempo es como si ellos te escogieran a ti en lugar de que tu los elijas a ellos. Cada ave escoge a una persona diferente según sus personalidades”.

Cuando sabemos más acerca de los animales que consideramos comida, nos es más fácil desarrollar empatía, por ello nunca vemos documentales sobre el mundo emocional de los animales que nos conviene catalogar como objetos o mercancía.

Curiosa esta actitud nuestra de “celebrar” y “agradecer” a costa de la vida de otros. No hemos cambiado mucho respecto a los sacrificios de animales de pueblos considerados primitivos, sólo que hoy tenemos la parafernalia propia de la modernidad, que paradójicamente nos facilita la crueldad y el egoísmo.

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Tonta y mala

Noviembre 16

RUTH TOLEDANO 13/11/2009

Lo dice ella, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid: “Pasé de ser la tonta del PP a la mala malísima que mueve la silla a Rajoy”. Después dice también que la única persona que le impresiona es Aznar: “En el mundo, no me ha impresionado nadie, el Papa, Isabel II, el Dalai Lama… Lo siento, sólo me impresiona Aznar”. De este interesante y variopinto casting, nos sorprende que no haya impresionado el Papa a una católica, apostólica y romana, y no alcanzamos a distinguir qué pudiera resultar tan impresionante de la reina de Inglaterra (más allá de una ambición que superase la de la propia Aguirre, quien hace estas declaraciones en el libro El club de las mujeres ambiciosas, en el que se retrata a mujeres como ella misma, Letizia Ortiz o Carla Bruni: no sé cuál me impresiona más). Sin embargo, no me sorprende lo más mínimo que el Dalai Lama no haya impresionado a la ambiciosa, dado que se trata de un líder espiritual a quien, por ejemplo, le repugnaría sobremanera la defensa de la tortura que lleva a cabo esta mujer: en los Presupuestos para 2010 que ha elaborado el Gobierno regional, casi tres millones de euros van destinados a asuntos taurinos.

¿Asuntos taurinos? ¿Qué asuntos son esos? Pues según informa S. Gozalo en el diario 20 minutos (el primero que incluyó una sección de maltrato a los animales; después le siguió el diario Público: moral y periodismo modernos y decentes): la promoción económica, cultural y educativa de la tauromaquia, a la que irán destinados 450.000 euros, un 22,3% más de lo invertido en el mismo apartado en el año 2009. Es decir, que la presidenta de la Comunidad, que ha rebajado en un 9,23% el presupuesto para áreas de Cultura, Deportes y Juventud, considera que debe reforzarse y promoverse el martirio y asesinato público de los animales; que el acoso a toros y vaquillas secuestrados, arrastrados, apaleados, cegados, abrasados, apuñalados, purgados, burlados, acribillados, debe representar a la cultura madrileña; y que debe inculcarse esa violencia, ese sadismo, a los más jóvenes. Como para que le impresione el Dalai Lama (ese tío blando que debiera haber tenido entrada en el diccionario progresí del bloguero Güemes).

Más asuntos taurinos: otros 436.000 euros serán destinados a la rehabilitación de bienes del patrimonio artístico, entre los que se encuentran varias plazas de toros, incluida la de Las Ventas. Curioso que interese tanto la conservación de esta clase de patrimonio, si nos atenemos a la nula actitud proteccionista y conservacionista que caracteriza a la enladrillada y encementada región. Y curioso que haya que rehabilitar tan vergonzosos espacios cuando el presupuesto para Vivienda desciende un 14,25%. Quizá, cuando hayamos logrado la abolición de la tauromaquia, esas plazas, entonces rehabilitadas de verdad, sean digno escenario en el que el Dalai Lama comparta su mensaje de paz universal: muy poco impresionante, la verdad, si lo comparamos con un toro babeando sangre o con un caballo con las tripas colgando.

Más asuntos taurinos: los municipios madrileños recibirán 300.000 euros para festejos de esa índole, es decir, para perseguir, aterrorizar, agredir y asesinar a cientos de toros y vaquillas. Pero baja un 3,10% el presupuesto para Inmigración y un 2,27% el de Empleo y Mujer. Claro que sí, irás a comparar a un inmigrante o a una mujer parada y poco ambiciosa con esos paletos borrachos o con los individuos que degustan puro y rabo en las peñas, a las que la generosa Esperanza regala también 75.000 euros. De nuestro dinero. Más otros 75.000 para la Escuela de Tauromaquia, donde niños, adolescentes y jóvenes aprenden el vil oficio de la tortura ejercitándose en niños, adolescentes y jóvenes de otra especie: pone los pelos de punta pensar en esas pobres vaquillas, esos desesperados novillos, esos espantados becerros sobre los que, una y otra vez, una y otra vez, practican los de nuestra especie para adiestrarse en la maldad. Irás a comparar con los jóvenes monjes budistas del Dalai Lama.

Total, que entre estas partidas y otras semejantes, asuntos taurinos se lleva tres millones de nuestros euros. En una Comunidad donde la tendencia es privatizar los hospitales, los colegios, los centros de mayores y las guarderías. ¿Por qué? Muy sencillo: porque si no se subvenciona la tauromaquia desaparece; porque alrededor de un 80% de la población está en contra de las corridas de toros y de los festejos taurinos y un 97% de los españoles no ha asistido jamás a una corrida, pero no ha habido un Gobierno, ni siquiera el de Zapatero (del impresionante Aznar ni hablamos), que se haya atrevido a plantar cara al Rey, su máximo defensor, para acabar con esta ignominia; porque el Ministerio de Cultura premia la violencia contra los inocentes y concede medallas de las Bellas Artes a esos maltratadores cuyo nombre no engaña: matador.

Y todo esto con nuestro dinero. Impresionante. Hay que ser muy tonto para consentirlo y muy malo para apoyarlo, pero ésa es la política que sale de nuestras urnas: la tonta y la mala.

© EDICIONES EL PAÍS, S.L.

Responde a “M.” (reventonlive@gmail.com)

Tráfico ilegal de especies

Noviembre 7

El tráfico ilegal de animales silvestres es el tercer negocio más lucrativo en el mundo, después de las drogas y las armas.

Todos los días nos enteramos de decomisos de animales exóticos en aeropuertos del mundo, en su mayoría provenientes de países latinoamericanos, ricos en flora y fauna.

Hace unos días se hizo público el caso de un contrabandista que fue capturado por agentes aduaneros al sur de Noruega, llevando pegados al cuerpo 14 pitones reales y 10 lagartos (geckos), además de una tarántula en su bolsa de mano. Alrededor del pecho llevaba enrolladas con cinta aislante, 14 bolsas hechas con medias, con una serpiente cada una, mientras que en latas amarradas a las piernas transportaba los lagartos.

En Noruega está prohibido tener muchas especies de animales como compañeros, así que los traficantes aprovechan esta situación para intentar meterlos clandestinamente. Como hay países donde sí hay leyes estrictas al respecto, este joven de 22 años pagará una multa de unos 1.500 euros (treinta mil pesos aproximadamente) y será fichado como traficante de especies. En nuestro país, donde impera la ilegalidad, la venta de animales llamados exóticos, se da a ojos vistos de la autoridad competente, más bien deberíamos declararla incompetente.

Basta darnos una vuelta por el mercado de Sonora para preguntarnos por qué ahí no se hacen redadas como las que se llevan a cabo para quitar a los ambulantes, estando ambos comerciantes al margen de la ley. Todo el mundo sabe que en dicho mercado se puede conseguir casi cualquier animal: leones, monos, tucanes, guacamayas, cocodrilos, etc. Y no sólo se venden animales muchos de ellos considerados como especies protegidas, sino que también se ofrecen ardillas, hurones, tortugas, aves.

Quien alguna vez ha intentado tomar fotografías o preguntar sobre el origen de estos animales, ha sido insultado y amenazado por los mismos vendedores, padeciendo un desamparo similar al de las víctimas no humanas, pues no hay una instancia confiable ante quien denunciar esto, o al menos que tome cartas en el asunto y lo resuelva de una vez por todas con el rigor que se merece.

Poco después de lo sucedido en Noruega, nuestra Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en  un operativo sorpresa decomisó 22 animales exóticos al circo Do Portugal instalado en Oaxaca.

Según los datos proporcionados por la dependencia, durante el operativo realizado estuvo el dueño del circo Do Portugal, Israel Portugal Grijalvo, quien no pudo acreditar la posesión de 22 animales entre los que se encuentra 6 jaguares negros (panteras), 6 tigres de bengala, 3 llamas, 2 hienas rayadas, 4 monos araña y un camello bactrianus.

El resto de los animales que trae consigo el circo Do Portugal tienen sus papeles en orden, no obstante la Profepa ha informado que si en los próximos días hábiles no comprueba que los animales decomisados tienen los documentos correspondientes, serán requisados de manera definitiva. ¿Cuál será el destino de estos animales? Seguramente terminarán en un zoológico de mala muerte y peor vida, como lo son prácticamente todos en México.

La función mínima de las autoridades mexicanas en esta materia es vigilar que todos los animales en el país estén reglamentados bajo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES). En caso de que no se acrediten los documentos necesarios es obvio que los animales han sido introducidos al país de manera ilegal, de contrabando. Sin embargo, no deja de ser lamentable que por el mero hecho de tener unos papeles, que pueden ser falsos, nos concedamos el derechos de poseer una vida sintiente. Los animales no humanos no son mercancías que se vendan y compren al mejor postor. Deberían tener el derecho a una vida en libertad y a un habitat protegido.

El problema del tráfico ilegal de especies tiene como responsables a quienes consideran que un animal es un adorno para decorar una casa o un restaurante, y a quienes se divierten a su costa en circos, acuarios y zoológicos. Los traficantes simplemente satisfacen las demandas de una sociedad egoísta e insensible ante las necesidades básicas de otros animales.

¿Por qué esté tipo de comercio no es tan severamente castigado como la trata de blancas o el tráfico de esclavos? ¿Estamos haciendo otra vez una discriminación especista? Creo que la respuesta es evidente.
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Toros destazados: el después de la corrida

Octubre 25

Activistas de AnimaNaturalis asistimos a una protesta contra las corridas de toros durante el Festival Internacional Cervantino, que se celebra cada año en Guanajuato, México.

Es la primera vez que este festival cultural se tiñe de sangre de animales permitiendo corridas “goyescas”.

Si bien los organizadores del mismo se deslindan del evento taurino, es curioso que se haya elegido que la fecha para una de las dos corridas, coincida con el festival.

La protesta tuvo lugar, primero, frente al teatro principal de la ciudad, donde cientos de turistas y locales pudieron ver a un hombre “abanderillado” con un cartel que ponía. “sentimos por igual”.

Más adelante nos trasladamos al lugar donde se había colocado una plaza móvil para realizar el mismo acto, esta vez delante de medios de comunicación previamente convocados en este sitio.

Nunca es grato manifestarse frente a una plaza de toros. La gente que asiste no será convencida del sadismo de su acción, y nosotros seremos invadidos por la impotencia de saber que no salvaremos a esos toros de una muerte lenta y dolorosa.

Poco a poco fueron llegando los asistentes al espectáculo: Políticos y empresarios en su mayoría, familias con niños de edades desde 4 hasta 13 años, mujeres solas, parejas, ancianos. Todos con una indumentaria similar: botas altas, chamarra de cuero, sombreros o boinas, botas de vino y un cojín en la mano para descansar sus posaderas en las incómodas gradas de la plaza móvil.

La plaza tenía capacidad para unas 4500 personas y apenas 1000 asistieron. Sin embargo, esa cantidad de público bastó para que se diera muerte a 6 toros al compás de un paso doble.

Patético de principio a fin: Los puestos ambulantes vendían vestidos de sevillanas para niñas, abanicos, castañuelas y sombreros con cornamenta adornados por la expresión ¡olé!

Ridículos personajes vestidos a la usanza daban vueltas en caballos con los ojos tapados , y obesos picadores afilaban sus lanzas mientras intentaban no caerse del caballo quien se notaba fatigado de cargar con tan pesados bultos.

Mientras la protesta tenía lugar en la banqueta, los taurinos se asomaban desde las gradas y nos miraban con gracia, tomando fotos del curioso evento que les interrumpía o intensificaba su diversión. Sonaba la musiquita esa y la gente gritaba nuevamente ¡olé!

Decidimos retirarnos luego de que la prensa cubriera nuestro trabajo y cuando dábamos vuelta en el auto para bajar a la ciudad, pudimos ver algo que ha marcado mi conciencia permanentemente.

Tres individuos vestidos de blanco con uniformes del rastro municipal, evisceraban a estos animales de 500 kilos cada uno, a plena luz del día y en la puerta de la plaza móvil.

Mis ojos no daban crédito a lo que ahí se veía: sin guantes, sin ninguna higiene, clavaban un hacha en el pecho del animal y lo abrían en canal. El golpe seco del metal en el pecho del toro retumba en mi cabeza. Un chico de no más de 16 años le sujetaba las patas para separar el cuerpo ya abierto y entonces comenzaron a vaciarlo. Sacaron el hígado, el corazón, los intestinos. Al arrancarlos se abrieron y una masa de excremento fibroso se desparramó por el suelo. Exprimieron las tripas hasta dejarlas vacías y las colocaron en un canasto de plástico. Ladearon al animal y con la mano comenzaron a sacarle la sangre, regándola al lado del cuerpo.

Un matarife gritó: ¡Quiero los huevos completos!

Una activista se lanzó hacia el otro toro aún completo y acarició su cabeza caliente. Alguien del público le dijo con sorna: “Dale un besito”.

Mientras los sujetos movían de un lado a otro el cuerpo del primer toro, pude ver sus ojos abiertos, esos ojos tan característicos de los rumiantes: enormes, redondos y profundos, de pestañas largas y mirada tierna.

De su hocico entreabierto corría la sangre y sus dientes otrora blancos, me hicieron pensar que estaba delante de un hervíboro, como yo.

Los hombres tironeaban los órganos que parecían resistirse a abandonar el cuerpo que hacía media hora animaban.

Dentro se seguía escuchando el olé que silenciaba mi llanto.

Latas de cerveza rodeaban el cuerpo del segundo toro. A los matarifes les había dado tiempo de tomarse un trago antes de comenzar su labor y arrojaron la basura junto al desecho recién salido de la arena.

En veinte minutos habían separado los órganos en distintos contenedores y lanzado el cuerpo vacío a un camión para repetir el proceso con el siguiente toro, y el siguiente y el siguiente…

Sentí pena no sólo por esos toros que ahora aunque humillados como cadáveres, ya descansaban de la tortura, sino de los hombres que se ganaban la vida destazando cuerpos. En un instante percibí la complejidad del universo humano. En la plaza, criollos de clase social acomodada se divertían a costa del sufrimiento de otro, mientras afuera, necesitados económicamente limpiaban los despojos de aquellos, ajenos quizá a esta parte de lo que llaman “tradición” y “cultura”. En ese mismo escenario convivían también los defensores de los animales, los que creemos que la tortura no puede considerarse arte y que el hecho de ser miembros de otra especie no excluye a los no humanos de la comunidad moral. Y estaban también los tibios, los que no toman partido, los que veían esa escena dantesca con ojos huecos, con mentes grises, de concreto, y corazones secos por la indiferencia.

Porque así es el mundo. Este mundo donde vivo y que me niego a aceptar, donde unos sufren en manos de otros, con intención y por ignorancia que raya en maldad.

En un momento me pasó delante de los ojos la futilidad de la existencia, lo banal que puede ser el paso de unos y lo fundamental del andar de otros.

Esos toros torturados, asesinados, destazados, no existen ya. Sin embargo, hay una fila que los suplirá y esta cadena continuará hasta que alguien la rompa de tajo.

Quisiera tener una espada y blandirla con fuerza para cercenar el enfermo mecanismo de la violencia de humanos hacia animales, pero por ahora sólo tengo mi voz que no será callada y que seguirá clamando por un mundo más justo para todos.

Ese día, sentí que a mí también me evisceraban, que arrancaban una parte de mi humanidad.

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¿Huevo? No, gracias

Octubre 13

La Comisión Internacional del Huevo proclamó el segundo viernes de octubre como el Día Mundial del Huevo. Más de cien países se unen a esta “celebración”.

Esta comisión promociona el huevo como un alimento versátil, barato y nutritivo. Sin embargo, nada dicen de la enorme cantidad de colesterol y grasas saturadas que posee -consideradas una de las causas principales de enfermedades cardíacas- y mucho menos de las condiciones de vida de las gallinas ponedoras.

Las gallinas de cría intensiva, de las que provienen la inmensa mayoría de todos los huevos que se consumen, viven entre 10 y 12 meses amontonadas con hasta otras 9 aves en jaulas de alambre de 45 x 50 cm.  Normalmente hay muchas filas de estas jaulas en enormes bodegas que pueden almacenar de 50 000 hasta 125 000 aves.

Para evitar que se picoteen y se maten entre sí debido al estrés que les causa el hacinamiento, se les corta el pico con máquinas de cuchillas calientes una o dos veces durante su vida, normalmente cuando sólo tienen un día de nacidas y otra vez cuando tienen siete semanas porque a menudo, un pico joven vuelve a crecer. El corte del pico causa un dolor grave y crónico y un sufrimiento que los investigadores han comparado con el dolor que sufren los humanos cuando se les amputa un miembro, por tener éste terminaciones nerviosas. Con esta mutilación disminuye la habilidad de la gallina para comer y beber, lo que representa también ahorro para la industria.

Viven permanentemente expuestas a la luz artificial para forzarlas a la puesta de huevos y desarrollan osteoporosis por la constante formación de cáscaras de huevo. Con esta tremenda carencia de calcio, millones de gallinas quedan paralizadas y mueren de hambre y sed a tan sólo centímetros de su comida y del agua.

En estas condiciones, una gallina ponedora puede vivir hasta dos años, siendo después matada para convertirla en caldo. Pero las gallinas no son las únicas víctimas de la industria del huevo. En los criaderos para gallinas ponedoras se separa a los machos de las hembras y a ellas se les usará como productoras de huevos mientras que a ellos se les considera sin valor económico para la industria -al no haber sido criados para crecer tan rápido y producir tanta carne- y son asfixiados en bolsas de plástico o enterrados vivos.

En Estados Unidos 250 millones de pollos machos son matados de este modo cada año en los criaderos de gallinas ponedoras.

En lo que a contaminación se refiere, los habitantes del municipio de Chinameca, Veracruz, llevan años quejándose de la contaminación con los nauseabundos olores que emite la granja industrial de Bachoco, por ejemplo, y que causan desde dolores de cabeza, gripes y calenturas a la población en general; a los niños les tapa los pulmones el polvo que se desprende de sus instalaciones; mientras que al agua de los pozos artesianos les forma una nata que hace que las personas ya no puedan beberla.

Es iluso pensar, pues, que los llamados subproductos animales como el huevo, no causan sufrimiento y explotación, y es importante conocer los daños que semejantes industrias ocasionan al medio ambiente.

Por eso creo que debemos pensar un poco más en el origen de nuestros alimentos y considerar evitar sufrimiento a quienes son capaces de padecerlo.

Video tomado con cámara oculta de una granja y criadero de gallinas ponedoras: http://www.petatv.com/tvpopup/video.asp?video=silent_suffer&Player=qt
http://animalrights.change.org/blog/view/undercover_egg_industry_investigation_shows_chicks_ground_up_alive

chickensinbatterycagesl

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